16 ene 2026

COMENTARIOS TÉCNICOS SOBRE EL DOCUMENTO FINAL DE LA PROPUESTA DOCUMENTO DE TAXONOMÍA VERDE DE PARAGUAY – 2025

 Ing. Agr. (M.Sc.) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental (Dr. Honoris Causa) y como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay y Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), quisiéramos exponer sobre un trabajo de investigación de la universidad San Carlos (USC) que hace relación a “COMENTARIOS TÉCNICOS SOBRE EL DOCUMENTO FINAL DE LA PROPUESTA DOCUMENTO DE TAXONOMÍA VERDE DE PARAGUAY – 2025”; que colocamos a consideración de los visitantes de este BLOG.

El documento actualizado presenta ajustes que responden parcialmente a observaciones previas. Aunque aún persisten ciertas dudas respecto a las implicancias del documento, particularmente en lo que podría interpretarse como ciertos conceptos de uso internacional que podrían impactar al sector productivo. Sin embargo, se puede otorgar el beneficio de la duda sobre la intención del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) que al querer posicionarlo como una guía general más que como una normativa restrictiva, por tanto, caería en directrices voluntarias más que imposiciones.

Puntos positivos

  1. Ajustes realizados:

Se nota un esfuerzo por incorporar sugerencias realizadas previamente, lo cual refleja cierta apertura al diálogo con los sectores interesados. Esto puede interpretarse como un avance en la búsqueda de consenso.

  1. Mayor claridad en el lenguaje:

Algunos términos que antes podían interpretarse como restrictivos han sido suavizados, lo que sugiere que el documento busca ser más inclusivo y menos coercitivo.

  1. Orientación como herramienta:

La redacción del documento parece enmarcarse más en la orientación de los actores hacia prácticas sostenibles que en la imposición de requisitos obligatorios.

Dudas persistentes

  1. Implicancias prácticas:

Aunque el documento sugiere un enfoque general, no queda completamente claro cómo será implementado y si los actores productivos tendrán flexibilidad en su adopción o si, en la práctica, se transformará en un requisito obligatorio para acceder a financiamiento. 

  1. Condicionalidades indirectas:

Persiste la preocupación de que, aunque el documento no sea directamente obligatorio, pueda ser utilizado como referencia normativa por entidades financieras, condicionando créditos o inversiones al cumplimiento estricto de la Taxonomía Verde.

Consideraciones finales

Aunque el documento ha evolucionado, sigue siendo fundamental monitorear su implementación y el alcance real que tendrá sobre los sectores productivos. Es positivo que se perciban señales de flexibilidad, pero el reto radica en evitar que este instrumento, concebido como una guía, se convierta en una herramienta restrictiva. Un diálogo continuo con los actores relevantes será clave para garantizar que la Taxonomía Verde de Paraguay cumpla con su propósito sin imponer cargas desproporcionadas o restricciones que puedan perjudicar la productividad y la competitividad del país.

PUNTOS RESALTADOS EN ANÁLISIS ANTERIORES Y COMENTARIOS ACTUALES

Punto 1: Uso del término  “Descarbonización”

El término “descarbonización” implica una transición hacia una economía completamente libre de emisiones de carbono. Aunque es muy utilizado en las discusiones sobre cambio climático, su aplicación no se ajusta a la realidad de Paraguay, un país en vías de desarrollo que se encuentra en proceso de transición hacia la industrialización y la consolidación hacia una economía desarrollada.

Como ya mencionamos anteriormente el uso del término “descarbonización” sugiere que Paraguay debería implementar un plan para reducir progresivamente sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hasta eliminarlas por completo. En este escenario, en un periodo determinado, el país no debería generar emisiones de dióxido de carbono (CO₂), óxido nitroso (N₂O) ni metano (CH₄). Sin embargo, al analizar estos gases en el contexto nacional, resulta evidente que la descarbonización no es un concepto aplicable de manera práctica.

En este caso en el documento final se habla de Descarbonización únicamente en el Sector vinculado a “Distribución y transmisión de energía eléctrica” y no se habla más de descarbonización en el sector productivo.

Por tanto;

-        Viendo que el sector afectado por este termino es el sector eléctrico, y que quizás los mismos hayan estado de acuerdo con esto

-        Además, de que no habla de descarbonización en el sector agricultura ni ganadería.

-        Se tiene por salvado este punto ya que finalmente no tiene implicancias para el sector productivo.

Punto 2: Adopción de definiciones extranjeras ajenas al marco normativo nacional y su impacto en la coherencia del sistema local

Como ya mencionamos en un informe anterior la adopción de definiciones extranjeras que no están alineadas con el marco normativo nacional puede generar algunos desajustes respecto a los conceptos que se utilizan en nuestro país.

En este punto se considera que el documento al ser finalmente una “Guía” para inversores o para un tipo especifico de “financiamiento verde” en definitiva no será aplicado como una guía orientativa nacional.

Si bien, el hecho de que el documento sea un documento no vinculante y más bien una directriz, de igual forma, habrá que precautelar continuamente que esto no termine siendo una imposición general dentro del marco de trabajo entre los bancos con el sector privado.

Punto 3: Listado de prácticas elegibles para financiamiento y su descripción

Asi como mencionamos en análisis anteriores en la propuesta de Taxonomía Verde del Paraguay existe un listado de prácticas básicas, intermedias y avanzadas, que podrían ser las financiables con algún tipo de financiamiento verde, en donde la descripción de cada practica están basados en algún artículo científico o publicación que podria no ser ajustado a la definición de Paraguay sobre cómo se implementa dicha práctica.

Asi como mencionamos en el punto anterior, dado que se considera que el documento al ser finalmente es una “Guía” para inversores o para un tipo especifico de “financiamiento verde” en definitiva no será aplicado como una guía orientativa nacional. Y además los propios inversores o capitales que vengan en el marco de un financiamiento verde podrían imponer sus definiciones que lo que son practicas elegibles.

Asi mismo, en este punto hay que precautelar a futuro que en el futuro los conceptos de que son estas prácticas y como aplicarlas, no termine siendo una imposición general dentro del marco de trabajo entre los bancos con el sector privado.

Punto 4: Uso del término “cero deforestación”

En varios puntos del documento citan que se debe demostrar “Cero Deforestación”. Como ya mencionamos en análisis anteriores este mandato no está acorde a lo que el país planifica para el cambio de uso de la tierra bajo las normativas legales de Paraguay.

De igual forma se podria asumir, que esta taxonomía al ser “verde” busca priorizar que los proyectos que vayan a financiar no tengan un cambio de uso de la tierra. Y que finalmente esto será decisión final de aquel interesado que desee acceder a estos créditos en caso de que aun tenga remanente que pueden ser desmontados.

Por otro lado, para propietarios que ya han realizado todo el cambio de uso de la tierra en sus propiedades, esta cualidad de “cero deforestaciones” de por si ya es algo que puede demostrar al no tener desmonte en sus campos respecto a alguna línea base futura.

Además, en algunas secciones del documento utilizan el término “prevención de la deforestación” y ya no “libre de deforestación” o “cero deforestaciones”

Punto 5: Lista que practicas puntualizadas que según el documento deben ser evitadas

El documento de Taxonomía Verde del Paraguay ahora en su versión final mantiene un listado de prácticas que deben ser “prevenidas” y que evidencien que no existe daños en relación con los diversos objetivos de la Taxonomía Verde, bajo el principio denominado No Hacer Daño Significativo (NHDS).

Como ya mencionados en análisis anteriores, este listado podria ser complejo con respecto a la realidad nacional de Paraguay, pero teniendo en cuenta que este documento de taxonomía será una “directriz” o una “guía” de carácter voluntario, pues bien, los interesados en tomar los créditos deberán analizar la conveniencia de estos puntos particulares en su momento.

De igual forma asi como advertimos anteriormente hay que precautelar que en el futuro los conceptos de que son estas prácticas y como aplicarlas, no termine siendo una imposición general dentro del marco de trabajo entre los bancos con el sector privado.

Punto 6: Plan de Manejo Ambiental dentro del esquema de Taxonomía Verde

La propuesta de la Taxonomía Verde en sus primeras versiones borradores proponía un Plan de Manejo Ambiental (PMA), el cual debe ser presentado al momento de solicitar el crédito bancario, entendiéndose que esto es para los interesados en este financiamiento verde.

Finalmente, luego de varias discusiones y conversaciones, este Plan de Manejo Ambiental fue eliminado como concepto nuevo dentro del documento de taxonomía verde, dando lugar a que el Plan de Manejo Ambiental o Plan de Gestión Ambiental que el MADES aprueba en el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental sea el único documento valido para la presentación de una propuesta.

Ahora bien, aunque desaparece este PMA como exigencia, al PGA del MADES se le podría sumar requisitos adicionales que los bancos o financieras podrían exigir a futuro, con lo cual, la exigencia del “documento nuevo” desaparece, sin embargo, en un futuro los créditos deberán presentar el PGA del MADES más información adicional requerida.

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Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).