Mostrando entradas con la etiqueta DESARROLLO SOSTENIBLE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DESARROLLO SOSTENIBLE. Mostrar todas las entradas

27 jul 2026

PROYECTO PARAGUAY + VERDE: ¿CINCO AÑOS PERDIDOS? Y 50 MILLONES DE US$ GASTADOS PARA LLENAR DE PAPELES LAS INSTITUCIONES JULIO DEL 2026

Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), deseamos compartir  con ustedes unas apreciaciones sobre el fin del fondo ambiental más grande que ha llegado a la República del Paraguay y del cual muy poco se ha oído resultados concretos.


 I.- INTRODUCCION

1.- Faltan poco más de 100 días para que concluya el proyecto Paraguay + Verde y la pregunta que ninguna de las instituciones responsables parece dispuesta a responder de manera sencilla es la más elemental de todas: ¿QUÉ BENEFICIO CONCRETO DEJARON AL PAÍS LOS US$ 50 MILLONES ADMINISTRADOS DURANTE ESTOS AÑOS?

2.- Nos preguntamos cuántos talleres se realizaron, cuantas consultorías tuvieron un impacto real, cuántas reuniones se organizaron y cuántos documentos fueron impresos como planes y proyectos que están adornando las redes sociales de las instituciones.

3.- No preguntamos que cambio trajeron los 50 millones de USD al país, ahora que el proyecto esta por culminar. ¿Qué reducción adicional de la pobreza puede atribuirse al proyecto? ¿Cuántas comunidades indígenas mejoraron efectivamente sus ingresos y sus condiciones de vida? ¿Cuántos productores recibieron incentivos para conservar bosques? ¿Cuánto se redujo la deforestación ilegal? ¿Cuántos proyectos productivos sostenibles fueron financiados? ¿Qué capacidad permanente quedó instalada en los territorios?

4.- Después de cinco años y de 50 millones de US$ gastados, estas preguntas deberían tener respuestas claras, acompañadas de cifras verificables. Sin embargo, la información permanece fragmentada entre páginas del PNUMA, PNUD, FAO, y el Fondo Verde para el Clima. Cada organismo presenta sus actividades, pero nadie muestra el resultado consolidado para el país.

II.- EL PRIMER FRACASO OCURRIÓ ANTES DE COMENZAR

1.- El proyecto nació con una mala decisión. La evaluación técnica reconoció que Paraguay podía acceder a aproximadamente US$ 72,5 millones por las reducciones de emisiones forestales logradas entre 2015 y 2017. Sin embargo, el PNUMA, elegido como entidad acreditada, tenía un límite de acreditación de US$ 50 millones.

2.- En consecuencia, la propuesta se redujo y quedaron fuera US$ 22,5 millones que también correspondían al Paraguay. El documento señalaba que el país podría presentar posteriormente otra propuesta para solicitar los recursos restantes, pero hasta hoy no se conoce que ese dinero haya sido recuperado por PNUMA, PNUD, FAO, quienes son los que manejaron el proyecto en este tiempo.

3.- La pregunta es inevitable: ¿por qué se eligió una entidad que no podía canalizar la totalidad del pago que correspondía al país? ¿Quién asumió la responsabilidad por los US$ 22,5 millones que no fueron recibidos? ¿Qué gestión posterior realizó el estado y PNUMA, PNUD, FAO para recuperar esos recursos?

4.- No fue el país el que incumplió. Fueron las entidades seleccionada la que no tenía capacidad suficientes y tampoco fueron sinceros con el país quien tuvo que soportar la pérdida de la oportunidad financiera de 22,5 millones de USD.

5.- Este antecedente demuestra que los problemas de Paraguay + Verde no comenzaron durante la ejecución. El proyecto ya nació condicionado por las limitaciones de la agencia internacional encargada de administrarlo.

III.- LOS PRODUCTORES DEL PAÍS PUSIERON LOS BOSQUES Y LAS AGENCIAS SE LLEVARON EL DINERO

1.- Los US$ 50 millones recibidos por Paraguay no fueron una donación ni un acto de generosidad del Fondo Verde del Clima. Fueron un pago por resultados ambientales que el país ya había alcanzado mediante la reducción de emisiones forestales durante el periodo 2015–2017.

2.- Esos resultados se produjeron sobre el territorio nacional y, principalmente, sobre bosques ubicados en propiedades privadas y territorios indígenas. Fueron los productores, propietarios rurales y comunidades quienes conservaron los bosques, asumieron restricciones sobre el uso de sus tierras y soportaron los costos económicos derivados de mantener superficies que no podían incorporar plenamente a sus actividades productivas.

3.- Sin embargo, cuando llegó el momento de recibir los beneficios, los verdaderos protagonistas de la conservación quedaron relegados. La administración de los recursos fue entregada al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con participación del PNUD y la FAO, que instalaron sus propias estructuras de ejecución, contrataron especialistas y consultores, organizaron talleres, financiaron viajes y distribuyeron los recursos conforme a sus procedimientos administrativos.

4.- De los US$ 50 millones, el proyecto destinó US$ 5,23 millones solamente a su administración. Dentro de este presupuesto se contemplaron US$ 1.050.000 para un oficial de proyecto, US$ 441.000 para viajes y montos considerables para especialistas en finanzas, género, salvaguardas, comunicación, gestión del conocimiento, administración y operaciones. A ello deben agregarse oficinas, logística y costos directos del PNUMA, FAO y PNUD.

5.- Mientras la estructura administrativa fue financiada desde el primer día, no se conoce una transferencia proporcional de recursos hacia los productores que conservaron los bosques. Tampoco existe una rendición consolidada que permita saber cuánto dinero llegó directamente a comunidades indígenas, pequeños productores, propietarios de reservas forestales o iniciativas productivas desarrolladas en el territorio.

6.- Las agencias pueden presentar como resultados los planes elaborados, las plataformas diseñadas, los talleres realizados y las personas capacitadas. Pero ninguna de estas actividades modifica el hecho central: quienes generaron el resultado ambiental que permitió acceder a los fondos no fueron quienes administraron ni recibieron la mayor parte de sus beneficios.

7.- Incluso la certificación de más de 145.000 hectáreas de territorios indígenas, presentada como uno de los principales logros del proyecto, debe ser explicada con mayor transparencia. Una superficie certificada no significa necesariamente que los certificados hayan sido vendidos ni que las comunidades hayan recibido ingresos. El resultado no debe medirse únicamente en hectáreas registradas, sino en operaciones realizadas, dinero efectivamente transferido y mejoras comprobables en las condiciones de vida de sus propietarios.

8.- Algo similar ocurre con los productores privados. Sus bosques fueron contabilizados para demostrar las reducciones de emisiones del Paraguay, pero no se conoce un programa significativo de incentivos, compensaciones o inversiones directas que les permita sostener económicamente la conservación.

9.- Esta es una contradicción que se repite en numerosos proyectos internacionales: el productor aparece como responsable cuando se habla de emisiones, deforestación o degradación ambiental, pero desaparece cuando llega el momento de distribuir los fondos.

10.- La cooperación internacional utiliza los bosques privados para justificar resultados, presenta a las comunidades indígenas como beneficiarias prioritarias y utiliza la pobreza rural como argumento para acceder al financiamiento. Sin embargo, una vez aprobados los recursos, la mayor capacidad de decisión y ejecución queda concentrada en las agencias, sus equipos técnicos y sus procedimientos administrativos.

IV.- CASI US$ 18 MILLONES PARA UN FONDO QUE NUNCA FUNCIONÓ

1.- Uno de los componentes más importantes de Paraguay + Verde contemplaba US$ 18,67 millones para establecer el Fondo para el Cambio Climático. De ese monto, aproximadamente US$ 17,85 millones debían destinarse directamente a su capitalización.

2.- Este Fondo debía financiar iniciativas concretas de mitigación y adaptación, permitiendo que universidades, comunidades, asociaciones de productores, organizaciones e instituciones nacionales presentaran proyectos y accedieran a los recursos.

3.- Nada de eso ocurrió en la escala prometida. El Fondo nunca fue efectivamente establecido y puesto en funcionamiento. Durante años se contrataron consultorías, se elaboraron borradores, reglamentos, manuales, estructuras de gobernanza y alternativas fiduciarias. El propio informe del proyecto correspondiente a 2023 reconocía que la capitalización no había comenzado debido a los retrasos legales e institucionales.

4.- A poco más de 100 días del cierre previsto, las preguntas son obligatorias:

¿Dónde están actualmente los US$ 17,85 millones destinados a la capitalización? ¿Continúan en poder del PNUMA? ¿Fueron reprogramados? ¿Generaron intereses? ¿Se utilizaron para otras actividades? ¿Serán transferidos al país? ¿Volverán al Fondo Verde para el Clima? ¿Quién tomó las decisiones sobre esos recursos?

5.- No basta con responder que el dinero se encuentra contablemente reservado, es necesario explicar por qué, después de cinco años, el instrumento que debía llevar financiamiento al territorio nunca llegó a funcionar.

6.- Si el proyecto termina sin establecer y capitalizar el Fondo para el Cambio Climático, no estaremos ante una simple actividad pendiente, estaremos ante el mayor incumplimiento operativo de un proyecto de cooperación ambiental de la historia de la Republica de Paraguay y esto debe ser analizado para que nunca mas estas agencias administren dinero publico.

V.- NO FUE FUTUROLOGÍA: LO ADVERTIMOS HACE CINCO AÑOS

En abril de 2021 advertimos públicamente que este proyecto podía terminar absorbido por agencias internacionales, consultorías, gastos administrativos, infraestructura institucional y documentos, mientras los verdaderos responsables de conservar los bosques quedaban alejados de sus beneficios.

Cinco años después, Paraguay + Verde se aproxima a su final sin que exista una rendición pública consolidada, sin que el Fondo para el Cambio Climático haya operado como fue prometido y sin que se conozca el destino efectivo de los casi US$ 18 millones previstos para su capitalización.

Lo que advertimos ocurrió. No fue futurología. Fue simplemente conocer cómo funcionan estas agencias: proyectos que comienzan lentamente, estructuras administrativas que se instalan rápidamente, recursos que se distribuyen entre organismos, decisiones que se retrasan, actividades que se reprograman y resultados que nunca llegan al territorio en la dimensión prometida.

VI.- ES HORA DE RENDIR CUENTAS Y EL CONGRESO NACIONAL LO DEBE EXIGIR

1.- A poco más de 100 días de la culminación prevista de Paraguay + Verde, ya no corresponde seguir esperando que las instituciones responsables decidan voluntariamente explicar qué hicieron con los recursos. La rendición de cuentas debe ser exigida por el Congreso Nacional.

2.- Estamos hablando de US$ 50 millones obtenidos mediante resultados ambientales generados por el Paraguay y administrados en nombre del país. No importa que los recursos no hayan ingresado directamente al Presupuesto General de la Nación ni que hayan sido manejados por agencias de las Naciones Unidas.

3.- El resultado que permitió acceder al financiamiento fue nacional, las instituciones públicas paraguayas participaron en su formulación y ejecución, y los compromisos fueron asumidos en representación de la República.

4.- El argumento de que los fondos fueron administrados por el PNUMA no puede convertirse en una barrera para el control público. Por el contrario, obliga a las autoridades paraguayas a explicar bajo qué condiciones delegaron esa administración, qué mecanismos de supervisión establecieron y cómo verificaron que los recursos fueran utilizados en beneficio del país.

5.- El Congreso debe solicitar al MADES, al MEF, al INFONA y al Ministerio de Relaciones Exteriores todos los antecedentes relacionados con Paraguay + Verde: acuerdos, presupuestos, desembolsos, modificaciones, informes financieros, auditorías, contrataciones, planes operativos y evaluaciones de resultados.

6.- También debe exigir una explicación sobre la selección del PNUMA como entidad acreditada, a pesar de que su límite de acreditación impidió canalizar la totalidad de los aproximadamente US$ 72,5 millones que correspondían al Paraguay. Las autoridades deben informar qué ocurrió con los US$ 22,5 millones restantes, si alguna vez se presentó una segunda propuesta y quién asumió la responsabilidad por no recuperar esos recursos.

7.- Otro punto central debe ser el destino de los casi US$ 18 millones previstos para el Fondo para el Cambio Climático. El Congreso debe requerir información precisa sobre dónde se encuentran esos fondos, quién los administra actualmente, si fueron reprogramados, si generaron intereses y qué ocurrirá con ellos después de la culminación del proyecto.

8.- No puede aceptarse una respuesta genérica sobre retrasos institucionales. Después de cinco años, debe identificarse quién tenía la responsabilidad de reglamentar y poner en funcionamiento el Fondo, qué gestiones realizó, qué obstáculos encontró y por qué uno de los principales resultados del proyecto nunca llegó a concretarse.

9.- Las agencias de las Naciones Unidas también deben ser convocadas a presentar sus informes ante las comisiones del Congreso. El PNUMA, el PNUD y la FAO administraron y ejecutaron componentes importantes del proyecto, y aunque el Parlamento paraguayo no tenga sobre ellas las mismas potestades coercitivas que posee sobre las instituciones nacionales, puede exigir que el Gobierno obtenga y publique la totalidad de la información financiera y técnica disponible.

10.- Estas agencias de las Naciones Unidas que tanto se jactan de transparencia, deberían comparecer públicamente para explicar su gestión. Si estas agencias sostienen que sus procedimientos son transparentes y que los recursos fueron correctamente utilizados, no deberían tener ningún inconveniente en presentar ante la representación nacional una rendición completa.

11.- El Congreso debe solicitar además la intervención de la Contraloría General de la República para que determine el alcance de sus competencias sobre los recursos, bienes, obras y componentes ejecutados por instituciones paraguayas. La nueva sede del MADES, los vehículos, equipos, plataformas y demás bienes adquiridos deben formar parte de un inventario público que identifique su costo, ubicación, estado y responsable institucional.

12.- Para los fondos administrados directamente por las agencias internacionales, debe exigirse al PNUMA y al Fondo Verde para el Clima una auditoría financiera completa e independiente. No basta con los informes elaborados por los mismos organismos encargados de ejecutar el proyecto.

13.- La rendición debe informar, como mínimo, cuánto recibió cada agencia; cuánto ejecutó; cuánto gastó en personal, consultorías, viajes, talleres, comunicaciones y administración; cuánto transfirió a instituciones nacionales; cuánto llegó a productores y comunidades; qué contratos fueron firmados; quiénes fueron contratados; y qué resultados verificables se obtuvieron.

14.- También debe establecer cuánto dinero permanece sin ejecutar y cuál será su destino después del cierre.

15.- No queremos una ceremonia de clausura del proyecto llena de discursos, fotografías y presentaciones institucionales. Tampoco un documento elaborado para demostrar formalmente que todas las actividades fueron cumplidas. Queremos una rendición que permita comparar cada dólar utilizado con un resultado concreto en el territorio.

16.- Los US$ 50 millones no pertenecían al PNUMA, al PNUD, a la FAO ni a los funcionarios que administraron Paraguay + Verde. Fueron obtenidos gracias a resultados generados sobre el territorio y los recursos naturales del Paraguay.

17.- Por eso, el país tiene derecho a saber qué ocurrió con cada dólar. Y si las autoridades nacionales no quieren exigir esa explicación, debe hacerlo el Congreso Nacional, y la Constitución Nacional le da esa facultad.

18 jul 2026

POLITICA FORESTAL NACIONAL: PARAGUAY NECESITA RESULTADOS, NO NUEVOS LOGROS DE PAPEL – JULIO 2026.

Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), deseamos compartir  con ustedes una reflexión sobre la nueva Política Forestal Nacional presentada por el INFONA. 


I.- INTRODUCCIÓN

1.- La reciente publicación de la Política Forestal Nacional constituye una iniciativa que merece ser reconocida. Paraguay necesita una visión de largo plazo que permita fortalecer el sector forestal, impulsar las plantaciones, promover la industrialización, valorizar los bosques nativos y generar una relación equilibrada entre producción y conservación.

2.- Por ello, corresponde felicitar al Instituto Forestal Nacional (INFONA) por haber dado este paso. Sin embargo, publicar una política no puede ser presentado todavía como un logro para el país. Es apenas el comienzo de un proceso cuyo verdadero valor dependerá de lo que ocurra en el territorio.

3.- Paraguay ha acumulado durante años numerosos planes, políticas, estrategias y programas. Muchos fueron presentados públicamente con grandes expectativas (planes, reportes visores, etc.) pero después no se tradujeron en cambios concretos para los productores, propietarios, industrias y comunidades que conviven diariamente con los recursos forestales.

4.- Los bosques no se conservan porque exista un nuevo documento institucional. Se conservan porque hay propietarios y productores que los mantienen, los protegen de incendios y ocupaciones, asumen los costos de su cuidado y renuncian a otros usos económicamente más rentables de sus tierras.

5.- En el papel, el productor suele ser presentado como un “actor clave”. En el campo, sin embargo, muchas veces es tratado como un sospechoso y en lugar de apoyo de las instituciones de gobierno continuamente deben enfrentar trámites demorados, criterios diferentes entre funcionarios, superposición de instituciones, errores en la información oficial y fiscalizaciones que no siempre respetan las garantías mínimas hacia el productor.

II.- LOS GRANDES PROBLEMAS SIGUEN PENDIENTES

1.- La principal debilidad de la nueva política es que presenta objetivos generales y aspiraciones positivas, pero posterga las decisiones concretas para futuros planes regionales y sectoriales.

2.- No establece suficientemente qué resultados deberán alcanzarse, en qué plazos, con qué presupuesto y bajo la responsabilidad de qué instituciones. Así, se corre el riesgo de contar con una política que todos pueden afirmar que están cumpliendo, pero cuyos resultados nadie puede medir.

3.- Al mismo tiempo, permanecen sin respuestas algunos de los problemas más importantes del sector. Sigue pendiente una definición clara sobre la reglamentación del artículo 42 de la Ley Forestal, pese a la instrucción dada al INFONA mediante el Decreto N.º 175/2018.

4.- Tampoco se plantea qué ocurrirá después de 2030 con la prohibición de transformación y conversión de superficies con bosques en la Región Oriental.

5.- Igualmente, se promueven nuevas certificaciones y mecanismos de trazabilidad sin analizar primero los problemas de aplicación que ya presenta el régimen de certificación de biomasa que fue promovido por el MOPC y no es aplicable.

6.- Por tanto, antes de crear nuevas exigencias, el estado debería analizar por qué las existentes no han funcionado adecuadamente y cuánto cuesta cumplirlas.

7.- También llama la atención que la política incorpore los ODS como parte de sus compromisos internacionales, cuando el PND Paraguay 2050 no los incluye dentro del actual marco rector de la planificación nacional.

8.- Una política sectorial debe responder primero a las prioridades definidas por el país y explicar claramente por qué incorpora marcos internacionales que no forman parte del principal instrumento nacional de planificación.

III.- LA TRANSFORMACIÓN DEBE COMENZAR DENTRO DEL INFONA

1.- La política pretende transformar al sector forestal, pero dice muy poco sobre la transformación interna que necesita el propio INFONA.

2.- No alcanza con mejorar el monitoreo satelital, crear nuevas plataformas o aumentar los controles. También es necesario reducir los tiempos de respuesta, simplificar trámites, uniformar criterios, profesionalizar las fiscalizaciones, corregir errores cartográficos y garantizar mecanismos transparentes de revisión y reclamo.

3.- El Estado no puede exigir eficiencia, trazabilidad y cumplimiento al sector privado sin asumir esas mismas obligaciones dentro de sus instituciones.

4.- Además, Paraguay no puede aplicar una única respuesta a dos realidades forestales profundamente diferentes. La Región Oriental necesita resolver el futuro de sus remanentes forestales, las plantaciones, la biomasa y el escenario posterior a 2030. Y la Región del Chaco requiere seguridad jurídica para el cambio de uso legal, el manejo de reservas, las franjas forestales, los incendios y la convivencia entre producción y conservación.

5.- Una política nacional puede establecer una visión común, pero debe desarrollar estrategias claramente diferenciadas para ambas regiones.

IV.- DEL DOCUMENTO AL TERRITORIO

1.- La Política Forestal Nacional puede convertirse en una herramienta valiosa, pero para ello debe abandonar rápidamente el plano de las declaraciones y traducirse en acciones concretas.

2.- El verdadero logro de una política no será la publicación del documento, sino que los productores reciban respuestas oportunas, que las normas sean claras, que las fiscalizaciones respeten derechos, que existan incentivos reales para para el sector forestal, que aumenten las plantaciones, que las industrias dispongan de materia prima legal y que el bosque nativo tenga alternativas de manejo sostenible.

3.- Felicitamos al INFONA por la iniciativa. Pero la buena voluntad no basta.

4.- Paraguay no necesita más logros de papel. Necesita instituciones eficientes, seguridad jurídica y resultados que puedan verse en el campo.

5.- Esa será la verdadera medida del éxito de la nueva Política Forestal Nacional.

Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).