Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor
Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y
Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad
San Carlos (USC) nos gustaría compartir con ustedes algunos datos importantes
sobre la conservación de los bosques y el costo oportunidad que asume el
productor agropecuario.
I.- INTRODUCCIÓN
Según los últimos reportes nacionales e internacionales, Paraguay ha
avanzado significativamente en la discusión sobre conservación de bosques y la trazabilidad
ambiental. Sin embargo, dentro de ese debate existe un tema que pocas veces se
analiza con suficiente profundidad; “el costo económico que implica
conservar millones de hectáreas de bosque nativo dentro de propiedades privadas
rurales”.
Desde hace tiempo que venimos publicando información y opinión sobre
este tema, pero seguimos viendo que las discusiones ambientales y forestales
giran en torno a cuánto bosque debe conservarse o en las restricciones sobre el
cambio de uso de la tierra, pero nadie habla de la pregunta central: ¿quién
asume económicamente esa conservación?
Actualmente, gran parte de los bosques remanentes del Paraguay se
encuentra en manos privadas, especialmente en establecimientos agropecuarios.
ESTO SIGNIFICA QUE LA CONSERVACIÓN DEPENDE
DIRECTAMENTE DE LOS PRODUCTORES.
Esta conservación genera beneficios ambientales y sociales para el país
y para todo el mundo. Pero también genera costos productivos, económicos y
territoriales que hoy son asumidos principalmente por quienes poseen y trabajan
la tierra.
II.- CIRCUNSTANCIAS
NACIONALES
Paraguay conserva actualmente aproximadamente 17,76 millones de
hectáreas con cobertura forestal, equivalente a cerca del 44,4% del territorio
nacional. De ese total, alrededor del 82,7% corresponde a bosques nativos. Y un
poco mas del 80% de esos bosques se encuentra dentro de propiedades privadas
rurales.
ES DECIR, LA MAYOR PARTE DE LA CONSERVACIÓN EFECTIVA DEL PAÍS OCURRE
FUERA DE PARQUES NACIONALES O ÁREAS PÚBLICAS PROTEGIDAS.
ENTRE RESERVAS LEGALES, CORREDORES BIOLÓGICOS,
FRANJAS DE PROTECCIÓN, ÁREAS RIBEREÑAS, MONTES, ETC, MUCHAS FINCAS MANTIENEN
APROXIMADAMENTE ENTRE 35% Y 40% DE SU SUPERFICIE BAJO COBERTURA NATURAL.
Eso significa que una parte considerable del territorio
potencialmente productivo permanece fuera del circuito económico directo.
III.- DISCUSIÓN DEL TEMA
La conservación forestal tiene
beneficios ambientales ampliamente reconocidos:
·
regulación
hídrica
·
captura y
almacenamiento de carbono
·
conservación
de biodiversidad
·
estabilidad
ecológica
·
y
reputación ambiental internacional
SIN EMBARGO, CONSERVAR BOSQUES TAMBIÉN IMPLICA
COSTOS ECONÓMICOS REALES.
Cada hectárea de bosque mantenida dentro de una propiedad rural
representa tierra que no puede utilizarse plenamente para agricultura o
ganadería. Si se consideran aproximadamente 11 millones de hectáreas de bosques
bajo propiedad privada, el impacto económico agregado puede ser considerable.
Tomando estimaciones
conservadoras:
·
en el
Chaco paraguayo, el margen neto ganadero puede rondar entre USD 50 y USD 65 por
hectárea/año.
·
mientras
que en zonas agrícolas de la Región Oriental los márgenes potenciales pueden
ser significativamente superiores.
Utilizando valores promedio
conservadores:
·
9 millones
de hectáreas bajo conservación en el Chaco × USD 55/ha/año,
·
equivalen
aproximadamente a USD 495 millones anuales de renta potencial no generada.
USD 500 millones por año.
Y eso considerando solamente escenarios ganaderos conservadores. Si
además se incorporan superficies de la Región Oriental con potencial agrícola,
donde una hectárea puede generar márgenes considerablemente superiores, el
costo de oportunidad total para el país podría ubicarse entre:
USD 700 millones y USD 1.000
millones por año.
Para dimensionar esa cifra:
·
Si parte
de esas restricciones no existieran, Paraguay podría crecer potencialmente
entre 1% y 2% adicional por año.
·
Se
superaría ampliamente las inversiones del sector privado.
USD 15.000 y USD 20.000
millones acumulado en 20 años.
·
Que es el
potencial que se dejó de generar en actividad económica.
Nadie discute la importancia de proteger los recursos naturales,
conservar biodiversidad o mejorar la sostenibilidad productiva. Pero también es
necesario reconocer una realidad económica evidente:
LA CONSERVACIÓN TIENE UN COSTO ECONÓMICO QUE
ESTÁ SIENDO ABSORBIDA SILENCIOSAMENTE POR PRODUCTORES RURALES Y TERRITORIOS
PRODUCTIVOS.
Esta sostenibilidad no podrá
sostenerse indefinidamente únicamente sobre restricciones, prohibiciones y
mayores exigencias regulatorias. Tarde o temprano, Paraguay deberá discutir
seriamente:
·
cómo
financiar la conservación;
·
cómo
compensar los costos de oportunidad;
·
y cómo
equilibrar sostenibilidad ambiental con desarrollo económico.
DETRÁS DE CADA DECISIÓN NORMATIVA DE AMBICIÓN
AMBIENTAL Y FORESTAL HAY UN IMPACTO ECONÓMICO REAL QUE NADIE CUANTIFICA
Mientras tanto, la obligación de conservar bosques va al productor pero
los beneficios ambientales de la conservación son colectivos y globales. El
estado recauda y consigue proyectos de cooperación con la conservación pero
gran parte del costo de mantener el esquema real de la conservación sigue
siendo del sector privado y en mayor proporción de los productores
agropecuarios.
A esto se suman menores niveles potenciales de
inversión, menor generación de empleo, menor movimiento económico regional,
menos exportaciones, menos infraestructura y menor recaudación tributaria
asociada a actividades productivas.
IV.- CONCLUSIÓN
Contradictoriamente, a todo lo que se expuso y donde la realidad es que
los productores son los que más conservan los bosques dentro de propiedades
privadas, el debate público frecuentemente presenta al productor como factor de
presión negativa hacia los bosques y el ambiente, sin reconocer suficientemente
el rol que cumple en el mantenimiento de la cobertura forestal nacional.
Todos sabemos que los bosques son
estratégicos para el futuro ambiental y comercial del Paraguay, pero el
verdadero desafío consistirá en construir mecanismos más equilibrados para
financiar esa conservación y distribuir de manera más justa sus costos.
La discusión no es conservar o producir, sino buscar
puntos de equilibrio para tener una sostenibilidad real y el desarrollo rural. La
sostenibilidad no se construye con leyes y restricciones.