18 jul 2026

POLITICA FORESTAL NACIONAL: PARAGUAY NECESITA RESULTADOS, NO NUEVOS LOGROS DE PAPEL – JULIO 2026.

Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), deseamos compartir  con ustedes una reflexión sobre la nueva Política Forestal Nacional presentada por el INFONA. 


I.- INTRODUCCIÓN

1.- La reciente publicación de la Política Forestal Nacional constituye una iniciativa que merece ser reconocida. Paraguay necesita una visión de largo plazo que permita fortalecer el sector forestal, impulsar las plantaciones, promover la industrialización, valorizar los bosques nativos y generar una relación equilibrada entre producción y conservación.

2.- Por ello, corresponde felicitar al Instituto Forestal Nacional (INFONA) por haber dado este paso. Sin embargo, publicar una política no puede ser presentado todavía como un logro para el país. Es apenas el comienzo de un proceso cuyo verdadero valor dependerá de lo que ocurra en el territorio.

3.- Paraguay ha acumulado durante años numerosos planes, políticas, estrategias y programas. Muchos fueron presentados públicamente con grandes expectativas (planes, reportes visores, etc.) pero después no se tradujeron en cambios concretos para los productores, propietarios, industrias y comunidades que conviven diariamente con los recursos forestales.

4.- Los bosques no se conservan porque exista un nuevo documento institucional. Se conservan porque hay propietarios y productores que los mantienen, los protegen de incendios y ocupaciones, asumen los costos de su cuidado y renuncian a otros usos económicamente más rentables de sus tierras.

5.- En el papel, el productor suele ser presentado como un “actor clave”. En el campo, sin embargo, muchas veces es tratado como un sospechoso y en lugar de apoyo de las instituciones de gobierno continuamente deben enfrentar trámites demorados, criterios diferentes entre funcionarios, superposición de instituciones, errores en la información oficial y fiscalizaciones que no siempre respetan las garantías mínimas hacia el productor.

II.- LOS GRANDES PROBLEMAS SIGUEN PENDIENTES

1.- La principal debilidad de la nueva política es que presenta objetivos generales y aspiraciones positivas, pero posterga las decisiones concretas para futuros planes regionales y sectoriales.

2.- No establece suficientemente qué resultados deberán alcanzarse, en qué plazos, con qué presupuesto y bajo la responsabilidad de qué instituciones. Así, se corre el riesgo de contar con una política que todos pueden afirmar que están cumpliendo, pero cuyos resultados nadie puede medir.

3.- Al mismo tiempo, permanecen sin respuestas algunos de los problemas más importantes del sector. Sigue pendiente una definición clara sobre la reglamentación del artículo 42 de la Ley Forestal, pese a la instrucción dada al INFONA mediante el Decreto N.º 175/2018.

4.- Tampoco se plantea qué ocurrirá después de 2030 con la prohibición de transformación y conversión de superficies con bosques en la Región Oriental.

5.- Igualmente, se promueven nuevas certificaciones y mecanismos de trazabilidad sin analizar primero los problemas de aplicación que ya presenta el régimen de certificación de biomasa que fue promovido por el MOPC y no es aplicable.

6.- Por tanto, antes de crear nuevas exigencias, el estado debería analizar por qué las existentes no han funcionado adecuadamente y cuánto cuesta cumplirlas.

7.- También llama la atención que la política incorpore los ODS como parte de sus compromisos internacionales, cuando el PND Paraguay 2050 no los incluye dentro del actual marco rector de la planificación nacional.

8.- Una política sectorial debe responder primero a las prioridades definidas por el país y explicar claramente por qué incorpora marcos internacionales que no forman parte del principal instrumento nacional de planificación.

III.- LA TRANSFORMACIÓN DEBE COMENZAR DENTRO DEL INFONA

1.- La política pretende transformar al sector forestal, pero dice muy poco sobre la transformación interna que necesita el propio INFONA.

2.- No alcanza con mejorar el monitoreo satelital, crear nuevas plataformas o aumentar los controles. También es necesario reducir los tiempos de respuesta, simplificar trámites, uniformar criterios, profesionalizar las fiscalizaciones, corregir errores cartográficos y garantizar mecanismos transparentes de revisión y reclamo.

3.- El Estado no puede exigir eficiencia, trazabilidad y cumplimiento al sector privado sin asumir esas mismas obligaciones dentro de sus instituciones.

4.- Además, Paraguay no puede aplicar una única respuesta a dos realidades forestales profundamente diferentes. La Región Oriental necesita resolver el futuro de sus remanentes forestales, las plantaciones, la biomasa y el escenario posterior a 2030. Y la Región del Chaco requiere seguridad jurídica para el cambio de uso legal, el manejo de reservas, las franjas forestales, los incendios y la convivencia entre producción y conservación.

5.- Una política nacional puede establecer una visión común, pero debe desarrollar estrategias claramente diferenciadas para ambas regiones.

IV.- DEL DOCUMENTO AL TERRITORIO

1.- La Política Forestal Nacional puede convertirse en una herramienta valiosa, pero para ello debe abandonar rápidamente el plano de las declaraciones y traducirse en acciones concretas.

2.- El verdadero logro de una política no será la publicación del documento, sino que los productores reciban respuestas oportunas, que las normas sean claras, que las fiscalizaciones respeten derechos, que existan incentivos reales para para el sector forestal, que aumenten las plantaciones, que las industrias dispongan de materia prima legal y que el bosque nativo tenga alternativas de manejo sostenible.

3.- Felicitamos al INFONA por la iniciativa. Pero la buena voluntad no basta.

4.- Paraguay no necesita más logros de papel. Necesita instituciones eficientes, seguridad jurídica y resultados que puedan verse en el campo.

5.- Esa será la verdadera medida del éxito de la nueva Política Forestal Nacional.

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Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).