Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), en mi experiencia de haber participado como AGRONOMO, Ing. Agr. (M.Sc.) y (H.Cs) quisiéramos aportar para el debate técnico y científico sobre “CAMBIO CLIMÁTICO Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA – FAO – ROMA, 2007 – REVISIÓN E INTERPRETACIÓN TÉCNICA – OCTUBRE 2023” temas para compartir y debatir a misma con los lectores de este Blog.
Revisión e interpretación técnica a documentos
técnicos de la “FAO” relacionados sobre el “Cambio Climático” y
la “Seguridad Alimentaria”; y su análisis técnico por los lectores.
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N° 12: La Cooperación
Técnica de la FAO es clave para el Combate al Cambio Climático y la Seguridad
Alimentaria de la Región Latinoamericana
1.- Como en muchas otras Organizaciones
Internacionales, Gobiernos y Organismos Intergubernamentales, “los aspectos
del cambio climático son de gran prioridad en la agenda” de la FAO.
2.- La FAO es un socio activo en las Convenciones
Internacionales sobre cambio climático, con lo cual “el mandato de la FAO
cubre la función de la agricultura en la MITIGACIÓN del cambio climático”.
3.- La FAO “se interesa por el efecto de la
AGRICULTURA sobre el cambio climático, el impacto del cambio climático sobre la
AGRICULTURA y por el papel que puede jugar la AGRICULTURA en la MITIGACIÓN del
cambio climático”.
4.- Históricamente, “el cambio en el uso de
la tierra y el de los cultivos en el suelo han sido una de las FUENTES más
importante de generación de GEI a la atmósfera”, se estima que estos son
responsables de alrededor de un tercio de las emisiones de GEI a nivel global.
5.- Sin embargo, hay un giro conceptual al
párrafo 4, pues con las “buenas prácticas agrícolas y agronómicas hay
mejoras y pueden ayudar a MITIGAR el cambio climático mediante la REDUCCIÓN de
las EMISIONES por la AGRICULTURA y otras fuentes y por medio del ALMACENAMIENTO
del carbono en la biomasa de las plantas y los suelos”.
6.- El trabajo de la FAO, “está dirigido
a identificar, desarrollar y promover las BUENAS PRÁCTICAS CULTURALES
(agrícolas y agronómicas) que reduzcan las EMISIONES agrícolas y RETENGAN el
carbono, a la vez que mejoran los medios de vida de los agricultores,
especialmente en los países en desarrollo, en razón del incremento de la
producción y los ingresos a partir de los CRÉDITOS DE CARBONO”, sustentados
como consecuencia de los mecanismos generados por el “Protocolo de Kyoto”.
7.- Se han realizado pocos estudios sobre “el
potencial del SECUESTRO de carbono bajo condiciones agrícolas locales en
comunidades rurales de las tierras áridas de los países en desarrollo”.
Este informe está dirigido a llenar estas brechas del conocimiento. “Evalúa
opciones específicas para la aplicación de buenas prácticas agrícolas y
agronómicas en el manejo de la tierra y cultivos en los suelos” analizando
algunos estudios de caso llevados a cabo en distintas tierras secas del mundo.
8.- El “OBJETIVO FINAL” de la FAO, es
facilitar la “diseminación de dichas prácticas en programas de SECUESTRO de
carbono del suelo y en ambientes agroecológicos similares de otros países, para
mejorar la SEGURIDAD ALIMENTARIA” y los medios de vida de la población
rural.
9.- Los estudios de caso que se presentan “evalúan
el efecto de diferentes de buenas prácticas agrícolas y agronómicas en el
manejo sobre las reservas de carbono en los suelos de varios ecosistemas áridos”.
El efecto del clima y/o el cambio en el uso de la tierra se pueden predecir
solamente a través del empleo de modelos dinámicos precisos.
10.- Dada la dificultad para “medir los
cambios en las reservas de carbono en los suelos”, la MODELACIÓN es
un instrumento útil y ha sido empleado como metodología efectiva para analizar
y predecir el efecto de las buenas prácticas agrícolas y agronómicas de manejo
de la tierra sobre dichas reservas, estos son un conjunto de modelos de proceso
fue desarrollado en las últimas dos décadas.
11.- Algunos de los “resultados predicen que
el carbono del suelo puede restaurarse a los niveles anteriores a la siembra y
en algunas circunstancias por encima de estos”. El verdadero «NIVEL
ORIGINAL DEL CARBONO DEL SUELO» con frecuencia es difícil de establecer en
los sistemas donde la actividad agrícola ha estado presente por siglos o
milenios, para alcanzar cantidades de carbono del suelo superiores al nivel
natural, “implica que el sistema agrícola tenga una productividad mayor que
el sistema original, asumiendo que el carbono no esté siendo incorporado por
otras vías”.
12.- Los “escenarios que predicen las tasas
más altas de SECUESTRO de carbono, con frecuencia están asociados con la
introducción de árboles”. Las aportaciones de carbono de los árboles son
más resistentes a “la descomposición que las de los cultivos herbáceos y en
consecuencia pueden causar incrementos marcados en el nivel de carbono del
suelo”.
13.- En tanto existe “resultados que las
tasas anuales más altas de SECUESTRO de carbono son de 0,1 a 0,25 Ton/Ha en
sitios que tienen lugar donde los sistemas de labranza cero también incluyen el
cultivo de abonos verdes y adiciones de abonos orgánicos”, hoy conocido
como “Sistema de Siembre Directa”.
14.- El uso exclusivo de “fertilizantes
inorgánicos fue generalmente ineficiente en el suministro de los nutrientes
necesarios para incrementar el SECUESTRO de carbono, pero su efecto sobre la
CAPTURA de carbono mejora considerablemente” incluyendo
cultivos de cobertura en el ciclo de la rotación de los cultivos.
15.- Los “CULTIVOS DE COBERTURA mejoran la
diversidad biológica del suelo la cual, a su vez, incrementa el SECUESTRO de
carbono”. Los resultados de los estudios de caso corroboran “las tasas
de SECUESTRO de carbono obtenidas bajo varios regímenes de manejo de suelo en
tierras áridas” según se informa en varias fuentes bibliográficas.
16.- Existen vastas áreas de “ecosistemas de
tierras áridas en el mundo, muchas en países en desarrollo, donde las mejoras
en los sistemas agrícolas incrementan las RESERVAS de carbono en los suelos”,
tal como se muestra en los estudios de caso que se presentan aquí.
17.- A pesar de que el “SECUESTRO de carbono
no es un tema prioritario en los países de menores recursos, las opciones de
manejo de suelos que incrementan el SECUESTRO de carbono, mejoran la producción
agrícola y previenen la erosión y desertificación” que son elementos de
interés primordial en estas regiones.
18.- Las “inversiones en el SECUESTRO de
carbono en las tierras áridas, como áreas menos favorecidas, son necesarias
debido a que en estas regiones residen un gran número de personas de escasos
recursos” y porque constituyen recursos ambientales globalmente importantes
que se encuentran en riesgo de degradación o agotamiento.
19.- Las “inversiones en el mejor manejo de
los suelos de la tierra conducen a un incremento de la fertilidad del suelo y
al SECUESTRO de carbono pueden justificarse también en muchos casos porque
ofrecen una solución en la que todos salen ganando con una mayor productividad
agronómica y contribuyen al crecimiento económico, SEGURIDAD ALIMENTARIA y
conservación de la biodiversidad”.
20.- El “mejoramiento del SECUESTRO de
carbono en tierras áridas degradadas podría tener beneficios ambientales,
económicos y sociales directos para las personas que habitan en estas áreas”.
Esto incrementaría los beneficios de los agricultores y “ayudaría a MITIGAR
el calentamiento global”, al menos en las décadas siguientes hasta que se
desarrollen otras fuentes de energía alternativa. Por lo tanto, “las
iniciativas que secuestran el carbono están entre las prioridades principales”
de la FAO.
21.- Los resultados de los estudios a pesar de
que un “enfoque limitado al MERCADO DEL CARBONO es poco probable que se
pueda aplicar en sistemas de cultivo en pequeña escala en los países en
desarrollo”, se requiere un enfoque multilateral para movilizar los
recursos a través de los mecanismos existentes.
22.- Varias de las Convenciones de las Naciones
Unidas como: Desarrollo Compatible con el Clima, CMNUCC, Convenio sobre la
Diversidad Biológica (CDB) y el “Protocolo de Kyoto”; comparten un
objetivo superior común en “el manejo adecuado de los suelos para
incrementar su contenido de carbono”.
23.- Reducir el laboreo, aumentar la materia
orgánica del suelo, incrementar la capa de suelo, mejorar la gestión de los
pastizales, restaurar las tierras degradadas, plantar árboles, cambiar el
forraje y el uso sostenible de la diversidad genética animal, utilizar los
fertilizantes de forma más eficaz o mejorar la gestión del agua y el arroz, son
alternativas por las que los campesinos pueden optar para reducir las emisiones
de gases de efecto invernadero en la agricultura.
24.- Existen oportunidades para crear
asociaciones bilaterales con instituciones industriales del país para “iniciar
proyectos de SECUESTRO de carbono en el suelo, los cuales involucran
comunidades que también están vinculadas con redes globales de SECUESTRO de
carbono”. La FAO considera que se debe poner más énfasis en la exploración
y explotación de estas oportunidades.
25.- LA AGRICULTURA PARAGUAYA – Agricultura
Climáticamente Inteligente:
a).- Es importante como antecedentes considerar
que la Agricultura Paraguaya se caracteriza por una Estructura Bi-Modal, donde
la Agricultura Familiar (AF) conocido en nuestro programa de Modernización
y Tecnificación como una Agricultura Familiar Campesina se caracteriza por
tener un sistema de producción se caracteriza por el bajo nivel tecnológico y
una producción diversificada, estas unidades productivas de pequeña escala
producen el 85% de los productos de la canasta básica familiar de nuestro país.
b).- En tanto que la Agricultura Tecnificada
(AT) o como mucho otros le llaman agricultura mecanizada, agricultura
empresarial, productores sojeros y de otras maneras se caracteriza por tener un
sistema productivo altamente competitivo, utiliza un nivel tecnológico alto,
generando productos de buena calidad y rentabilidad, con muy buena inserción en
los mercados Nacionales y de exportación.
c).- Esta nueva visión y gestión sobre la ACI
propone enfoques más integrados fuertemente interrelacionados con la seguridad
alimentaria, el desarrollo y el cambio climático, donde se reconoce que la
materialización de las opciones dependerá de la armonización de las políticas y
la coordinación de los acuerdos institucionales, manteniendo el concepto que la
ACI evoluciona permanentemente y no existe un planteamiento único que pueda
utilizarse.
Los 3 (tres) PILARES de la nueva visión de
gestión de la ACI:
Pilar N°1: PRODUCTIVIDAD: ordenar a
que las acciones y actividades del programa sean orientados y apunten a
incrementar la productividad de las unidades productivas de una mejor
producción sustentable en la Agricultura Paraguaya y en función a ello aumentar
y mejorar sus ingresos a través de esta actividad económica, donde el concepto
central de esto es la intensificación sustentable de la producción.
Pilar N°2: ADAPTACIÓN: que las
actividades y acciones de la modernización y tecnificación a la Agricultura
Paraguaya apunte y contribuyan de manera gradual, armónica y significativamente
en el corto plazo a reducir la exposición de estos pequeños productores a los
riesgos negativos de los efectos del cambio climático y de esa manera
fortalecer a estas unidades productivas agrícolas a la adaptación en el mediano
y largo plazo, además este nuevo enfoque de gestión permitirá contribuir con la
preservación y protección de los servicios ecosistémicos esenciales e integrar
a los sistemas productivos la conservación de los paisajes productivos.
Pilar N°3: MITIGACIÓN: que las
actividades y acciones a planificar e implementar en las unidades productivas
de la Agricultura Paraguaya se ordenen y orienten a contribuir con la reducción
de las emisiones de GEI, incorporando mejores prácticas productivas y adopción
de nuevas tecnologías con especial atención a los procesos de la no
deforestación, manejo y conservación de los suelos, ambos como prácticas de
sumideros de carbono.
d).- Esta nueva visión y gestión de los
3 (tres) Pilares de la ACI posee 4 (cuatro) niveles de ejecución:
1º NIVEL - PRÁCTICAS TECNOLÓGICAS: que las
actividades y acciones a planificar e implementar en las unidades productivas
de la Agricultura Paraguaya como buenas prácticas y/o tecnologías deberán
considerar los diferentes tipos de suelos, formación hidrogeológica para con el
adecuado manejo del suelo, manejo del cultivo, manejo del agua, manejo del
ganado, forestación y otros que a nivel de sus unidades productivas contribuyan
con el uso y manejo más racional de los recursos naturales productivos.
Observación: es importante remarcar que la ACI no es un
conjunto de prácticas y/o tecnologías que pueden ser aplicadas universalmente,
sino más bien un enfoque que implica la integración de distintos elementos,
pero dentro de los contextos locales.
2º NIVEL – ENFOQUE DE PAISAJES: que las
actividades y acciones a planificar e implementar en las unidades productivas
de la Agricultura Paraguaya deberá considerar la adopción de enfoques
sistémicos; considerando en la actividad el manejo sustentable de los paisajes
naturales con sus ecosistemas multifuncionales de manera no competitiva a nivel
sectorial.
Observación: entiendo que los enfoques del paisaje incluyen
el manejo integrado de las cuencas hidrográficas, enfoques de paisaje
sostenible, enfoques de ecosistemas, manejo integrado de cultivos y ganado,
agroforestería y manejo forestal sostenible.
3º NIVEL – CADENA VALOR: que las
actividades y acciones a planificar e implementar en las unidades productivas
de la Agricultura Paraguaya se orienten hacia las cadenas de suministro
vinculan a las partes interesadas que llevan un producto desde la fase inicial
de suministro de insumos, a través de las diversas fases de producción hasta su
destino final de mercado.
4º NIVEL – DESARROLLO DE ENTORNOS: que las
actividades y acciones a planificar e implementar en las unidades productivas
de la Agricultura Paraguaya contribuyan de alguna manera con las actividades
agrarias como condiciones marco que facilitan y apoyan la adopción de
tecnologías y prácticas inteligentes para con el clima.
Observación: incluyen políticas, acuerdos institucionales,
participación de las partes interesadas y consideraciones de género,
infraestructura, planes de seguros, así como acceso a información meteorológica
y servicios de asesoramiento que ayuda a fortalecer la capacidad institucional
en todos los niveles y reduce los riesgos que disuaden a los productores de
invertir en nuevas tecnologías y prácticas.
Referencias Consultadas:
Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura. (2024). Recuperado el 2024, de
https://www.fao.org/climate-change/en
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