La desaparición de una profesión estratégica y la urgente necesidad de reconstruir la política forestal nacional
La crisis del sector forestal en Paraguay no comenzó ayer.
Es una crisis silenciosa, profunda y estructural, que hoy golpea directamente a
la educación, al empleo y al futuro de los profesionales forestales del país.
Lo más preocupante es que mientras los bosques desaparecen, también desaparecen
las instituciones, los estudiantes y las oportunidades para quienes decidieron
estudiar Ingeniería Forestal.
Hace algunos años, la carrera de Ingeniería Forestal
representaba una profesión estratégica para el desarrollo nacional. Paraguay
posee millones de hectáreas de bosques y un enorme potencial para la producción
de madera, carbón vegetal, biomasa, energía renovable, reforestación e
industrias forestales. Sin embargo, hoy vemos con tristeza que la carrera prácticamente
quedó abandonada.
En la Universidad Nacional de Asunción, la cantidad de
alumnos disminuyó drásticamente. Otras instituciones que formaban ingenieros
forestales directamente cerraron sus puertas o eliminaron la oferta académica
porque ya no tenían estudiantes suficientes. La ciudadanía perdió el interés en
esta profesión porque los jóvenes ya no ven futuro, estabilidad ni
oportunidades reales dentro del sector forestal.
La realidad actual es muy dura. Muchos ingenieros forestales
egresados no encuentran trabajo en su área profesional. Otros terminan
sobreviviendo realizando actividades totalmente ajenas a su formación
académica: trabajan como choferes de plataformas digitales, realizan tareas
administrativas en estancias, desarrollan trabajos vinculados a la veterinaria,
agricultura o cualquier otra actividad que les permita generar ingresos.
Esto no ocurre porque Paraguay no tenga potencial forestal.
Ocurre porque el sector forestal nacional perdió dirección, planificación y
valorización. El ingeniero forestal fue perdiendo espacio, reconocimiento y
protagonismo dentro del mercado laboral.
Muchos empresarios forestales, madereros y reforestadores
contratan profesionales forestales con salarios extremadamente bajos, muchas
veces sin estabilidad, sin condiciones dignas y sin posibilidades reales de
crecimiento profesional. Esta situación genera una profunda desmotivación y
desalienta completamente a las nuevas generaciones.
También es necesario realizar una autocrítica sobre la
formación profesional. Existe una percepción creciente de que la formación
forestal perdió credibilidad y competitividad. En muchos casos, los planes
académicos quedaron atrasados frente a la realidad productiva y tecnológica
actual. Existe poca conexión entre universidad, industria y mercado laboral.
Falta capacitación práctica, innovación, investigación aplicada y formación
empresarial.
Muchos egresados salen al mercado sin herramientas
suficientes para liderar proyectos modernos de manejo forestal,
industrialización de la madera, biomasa, energía renovable, créditos de carbono
o negocios forestales de gran escala.
Mientras
otros países desarrollan industrias forestales multimillonarias, Paraguay
continúa exportando materia prima barata y desaprovechando su enorme potencial productivo.
No existen políticas públicas sólidas que impulsen verdaderamente la
reforestación comercial, la industrialización de la madera, el manejo
sostenible ni la generación de empleo técnico especializado.
La crisis del sector forestal paraguayo también tiene un
origen muy claro: la falta de políticas públicas verdaderamente orientadas a la
producción, la inversión y el crecimiento forestal sostenible. Durante muchos
años, el sector quedó sin una estrategia nacional fuerte que impulse la
reforestación comercial, el desarrollo industrial y la generación de empleo.
El rol del INFONA debe ser mucho más activo en incentivar la
producción forestal. Paraguay necesita una institución que piense no solamente
en el control y la regulación, sino principalmente en cómo hacer crecer el
sector forestal como motor económico del país.
Hoy el país necesita producir más madera, más biomasa, más
carbón vegetal, más postes, más muebles, más pisos y más productos forestales
con valor agregado. Para lograr eso, es fundamental impulsar grandes programas
de reforestación con especies forestales de rápido crecimiento, utilizando
materiales genéticos de alta productividad, tanto clonales como provenientes de
semillas mejoradas.
El Paraguay tiene condiciones extraordinarias para
desarrollar plantaciones forestales de eucaliptos, pinus, paraíso gigante,
neem, teca, paricá, gmelina arborea y muchas otras especies comerciales. Sin
embargo, el sector continúa creciendo lentamente porque faltan incentivos
reales y una política clara de desarrollo forestal.
El INFONA debe orientar más esfuerzos hacia la producción y
productividad de las plantaciones forestales: su silvicultura, manejo,
mejoramiento genético, industrialización, comercialización y rentabilidad
económica. El enfoque no puede limitarse solamente a la parte administrativa o
ambiental. También debe existir una visión empresarial y productiva del bosque.
Cuando hablamos de reforestación, no solamente hablamos de
plantar árboles. Hablamos de generar inversiones, empleo rural, industrias,
exportaciones y desarrollo económico para el país. Toda plantación forestal
debe ser analizada técnicamente en términos de crecimiento, manejo, productos,
subproductos, costos económicos, flujo de caja, TIR, VAN y rentabilidad final.
Uno de los instrumentos más importantes para cambiar esta
realidad es la Ley 536 de Incentivo Forestal. Sin embargo, esta ley
históricamente tuvo enormes dificultades de financiamiento y ejecución. El
INFONA debe liderar una verdadera gestión política y económica para lograr el
fondeo real y permanente de esta ley, permitiendo que productores e
inversionistas tengan seguridad y confianza para reforestar.
La única forma real de expandir rápidamente la superficie
forestal en Paraguay es mediante incentivos económicos concretos. Ningún país
desarrolló su sector forestal únicamente con discursos; todos crecieron con
financiamiento, subsidios, créditos blandos, investigación y políticas de largo
plazo.
Paraguay necesita urgentemente más inversiones forestales,
más viveros modernos, más industrias de transformación, más aserraderos
tecnificados, más fábricas de muebles, postes, tableros, biomasa y energía
renovable. El sector forestal puede convertirse en uno de los pilares
económicos del país si existe una política seria de desarrollo.
Por supuesto que la parte ambiental y el combate a incendios
forestales son importantes y necesarios. Pero hoy Paraguay también necesita
producir, crecer y generar riqueza a partir de los recursos forestales
manejados de manera sostenible. No puede existir conservación sin desarrollo
económico. Ambas áreas deben avanzar juntas.
Otro problema fundamental que frena el crecimiento forestal
es la debilidad de la investigación forestal en Paraguay. Actualmente existe
una gran desconexión entre las instituciones vinculadas al sector: las
universidades, la carrera de Ingeniería Forestal, el INFONA, el IPTA y los
centros de investigación trabajan muchas veces cada uno por su lado, sin
coordinación ni una política nacional clara de investigación forestal.
Esa falta de articulación provoca un enorme atraso
tecnológico. Mientras otros países avanzan rápidamente en genética forestal,
silvicultura intensiva, productividad y tecnología industrial, Paraguay
continúa dependiendo muchas veces de materiales genéticos atrasados o
ingresados informalmente desde otros países.
Actualmente, en Paraguay se producen plantines clonales de
eucaliptos genéticamente mejorados que en muchos casos ya quedaron desfasados
respecto a los avances existentes en Brasil y otros países forestalmente
desarrollados. Falta investigación adaptativa local, evaluación genética seria,
ensayos regionales y programas nacionales de mejoramiento forestal.
El país necesita desarrollar sus propios programas de
investigación para identificar cuáles clones y especies se adaptan mejor a cada
región, cuáles producen más volumen, cuáles tienen mejor calidad de madera y
cuáles ofrecen mayor rentabilidad industrial.
Sin investigación no existe competitividad. Y sin
competitividad no existirán inversiones fuertes ni crecimiento sostenible del
sector.
La recuperación del sector forestal paraguayo requiere una
transformación profunda: más políticas públicas productivas, más
financiamiento, más investigación, más industrialización y más valorización del
ingeniero forestal.
Porque un país forestal no se construye solamente plantando árboles. Se construye formando profesionales, generando industrias, desarrollando tecnología y creando condiciones económicas para que invertir en forestación vuelva a ser atractivo y rentable en Paraguay.
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