Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.;
Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de
Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la
Universidad San Carlos (USC), nos permitimos presentar unos comentarios acerca
de las finanzas supuestamente verdes liderados por bancos que hoy en día se
podría decir que casi ocupan el lugar del propio Ministerio del Ambiente y Desarrollo
Sostenible en el monitoreo de los EIA, para el debate y discusión de los
visitantes de este BLOG.
1.- INTRODUCCION:
1.1.- En la actualidad sabemos que hablar de sostenibilidad
es más que necesario e importante en el concepto local e internacional, pero
organizaciones internacionales que colocan financiamiento a través de supuestos
créditos verdes, se denota desde hace unos 10 años que pretenden como una
política de gestión ambiental que en la dimensión ambiental y en ámbito climático
estas dos dimisiones estén por encima de la dimensión económica y del propio
desarrollo de nuestro país.
1.2.- Hay que resaltar la importancia de reducir
impactos cuyos efectos ambientales sus impactos ambientales sean perjudiciales
para la salud y el medio ambiente, pues mejorar las buenas prácticas productivas
y las mismas adaptarse cada vez más a nuevas realidades climáticas, pero con la
condicionante desde que la sostenibilidad ambiental y climática es observado
certeramente y pasa a convertirse en un instrumento de condicionamiento externo,
el desarrollo puede frenarse y afectar gravemente a la producción.
1.3.- Es así un tema importante resaltar, que en
Paraguay con apoyo de la cooperación internacional algunos vienen promoviendo las
opiniones que la dinámica del uso de la tierra y del cambio de uso de la tierra
se da por los financiamientos del sistema financiero por los bancos especialmente
que operan en el país, pero esto ignora las verdaderas causas estructurales que
es la necesidad de desarrollarse en un país que aún no ha crecido lo
suficiente.
2.- ESTÁNDARES IMPORTADOS, REALIDADES
IGNORADAS:
2.1.- La sostenibilidad no es un paquete
cerrado que se traslada de un lugar a otro. Es un proceso que requiere
adaptación, gradualidad y conocimiento local. Sin ese componente, se transforma
en una norma rígida que puede generar más distorsiones que soluciones.
2.2.- Existe además una confusión recurrente
entre proyectos de cooperación y los compromisos nacionales asumidos legalmente
y legítimamente a nivel nacional e internacional, señalando y resaltando que presentan
a las iniciativas externas erróneamente como una política pública o como parte
de metas y contribuciones oficiales a las metas estatales.
2.3.- Una política pública se define mediante
procesos institucionales formales, con participación de actores legítimos y
bajo marcos normativos claros. Sin embargo cuando vemos que proyectos son presentados
como si fuera parte de compromisos nacionales, se genera una falsa legitimidad
que desdibuja responsabilidades y confunde a la opinión pública.
3.- EL SISTEMA FINANCIERO COMO NUEVA
FRONTERA:
3.1.- En los últimos siete años aproximadamente,
el sistema financiero se ha convertido en el principal vehículo de estas
discusiones, que han comenzado a integrar variables ambientales en la
evaluación de riesgos de los créditos en un sistema poco o nada transparentes
de análisis, que terminan siendo filtros indirectos para acceder al crédito y
el efecto puede ser excluyente.
3.2.- En el escenario citado en el párrafo
anterior la sostenibilidad deja entonces de ser una herramienta de mejora y
pasa a convertirse en un mecanismo más de condicionamiento y de distribución económica.
Cuyo resultado se interpreta que no se trata de proteger el ambiente, que no es
el fin de los bancos en el sistema financiero, y pasa a influir fuertemente en decidir
quién puede producir y en qué condiciones.
3.3.- Y hasta suena utópico que los bancos
controlen el financiamiento del cambio de uso de la tierra productivo pero no
controlen el cambio de uso de la tierra que se da por impacto de otras
actividades, con efectos ambientales más perjudiciales al medio ambiente como
por ejemplo los loteamientos.
4.- IMPOSICIÓN SILENCIOSA:
4.1.- El mayor peligro que impacta al país no
está en la intención declarada de los bancos y sectores afines con ONG, sino en
la forma en que ciertas iniciativas terminan influyendo en decisiones
estratégicas sin pasar por procesos institucionales formales.
4.2.- No se imponen leyes, pero se condicionan
financiamientos. No se dictan normas, pero se fijan estándares que regulan
actividades y delimitan las posibilidades productivas en el campo.
4.3.- Asociaciones de bancos y ONG pretenden
que caigamos en ese concepto de sostenibilidad que no es construida con quienes
producen y además personas que no comprenden al agro quieren indicar cómo se debe
desarrollar el sector.
4.4.- El sistema financiero paraguayo ha estado
en ellos últimos años tentados en estos estándares importados tratando de
alinearse con tendencias globales y demostrar un supuesto compromiso ambiental,
que puede ser perjudicial para el país en sí. Ya que estos estándares
supuestamente protegen o dejan mejor imagen internacional, sin embargo, se
debilita la base de la economía paraguaya y al propio deudor que debe pagar los
créditos.
5.- INICIATIVAS EXTERNAS O DESARROLLO
INTERNO:
5.1.- No todas las iniciativas que se presentan
como cooperación tienen como prioridad el desarrollo integral del territorio
donde se implementan. Muchas responden a agendas propias, indicadores globales
o metas institucionales que no siempre coinciden con las necesidades locales.
5.2.- Es importante la cooperación
internacional, pero es más que necesario un análisis crítico de lo que importan
en sus proyectos, ya que no todo estándar global es automáticamente beneficioso
en cualquier contexto. Y cuando las prioridades externas se superponen sin
adaptación, el resultado puede ser una desconexión entre los objetivos
declarados y el bienestar real de quienes producen.
6.- LEY DE ONG Y POLITICAS PUBLICAS:
6.1.- De acuerdo con la Ley Nº 7363/2024,
cualquier ONG que pretenda influir en políticas públicas, planes o regulaciones
debe cumplir un régimen de transparencia, rendición de cuentas y registro
específicos. Por lo tanto, proyectos que no respeten este marco y pretendan
incidir en la definición de políticas de financiamiento o prácticas productivas
sin sujetarse a esta normativa estarían operando al margen de la ley paraguaya.
6.2.- Es así que si un proyecto liderado por
ONG internacionales busca incidir en reglas del sistema financiero o en
políticas públicas a nivel de ministerios, debe hacerlo en el marco de la ley
paraguaya que regula a las ONG. Esto obliga a transparentar el origen de sus
fondos, registrar y rendición de cuentas a la ciudadanía y no solo a sus asociados.
6.3.- Es por ello que instamos a los ministerios
y entidades de gobierno a no olvidar el efecto de esta ley, ya que todas las
ONG que formen proyectos con organismos públicos o que formen parte de
comisiones o mesas de trabajo deben rendir cuenta del financiamiento que reciben
y el origen de estos. Con ello podríamos estar seguro a que objetivos apuntan
sus proyectos.
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