Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs)
Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente
y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la
Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), me permito presentar unos
comentarios acerca de algunas noticias que han salido hace unas semanas sobre
el comercio y el mercado de carbono a nivel global.
I.- INTRODUCCION
1.- Este articulo lo
escribimos en virtud de los últimos acontecimientos en Europa donde un país
importante europeo pidió lo siguiente; “Italia pide suspender el sistema de
mercado de carbono de la UE, denominado EU-ETS por afectar a la competitividad
industrial de dicho continente”.
https://www.ecoticias.com/co2/sistema-ets-italia-suspension-competitividad-ue
2.- Para aquellos que
están en el tema el mercado de carbono y emisiones de Europa es el mercado de
carbono obligatorio más grande del mundo, donde todos quieren apuntar a vender
los créditos que generan.
3.- Otros países también han
compartido la preocupación italiana y dicen que este esquema necesita ajustes.
Todo esto en virtud en vista a una próxima reunión de ministros de Industria de
la UE y la próxima cumbre de jefes de Estado (19-20 marzo 2026), donde la
Comisión Europea presentará una propuesta de revisión de este esquema de
comercio de emisiones.
4.- Esta circunstancia
hace que el mercado de carbono mundial muy promocionado últimamente en
Paraguay, entre nuevamente en las fases de desconfianza como ya estuvo décadas
atrás y en donde el comercio de los créditos de carbono había dejado casi por
el piso los valores de cada crédito.
II.- CRISIS EUROPEA DEL
MERCADO DE CARBONO
1.- El esquema europeo de
comercio de emisiones no es cualquier mercado de carbono, es el más grande y el
más estructurado del mundo. Lanzado en 2005, cubre alrededor del 40% de las
emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea, incluye sectores
clave como electricidad, industria pesada y aviación (y desde 2024, también el
transporte marítimo), y opera bajo reglas estrictas definidas por instituciones
públicas, no por entidades privadas.
2.- Muchos esquemas que
están naciendo como mercados regulados e incluso el mercado voluntario, miran a
Europa como modelo a seguir. Y acá entramos en la disyuntiva, si un sistema tan
robusto y regulado, está mostrando señales claras de crisis, quiere decir que
el mercado como tal podria dar grandes cambios en como se comercializa los
créditos.
3.- Estas preocupaciones
de algunos países europeos han provocado caídas rápidas en los precios del
carbono, reflejando incertidumbre política y dudas sobre la capacidad del
sistema para equilibrar metas climáticas con el desarrollo de los países.
4.- Si el esquema de
comercio de créditos de carbono europeo, que tiene supervisión pública, con
datos datos verificados por gobiernos y décadas de experiencia, enfrenta cuestionamientos
tan profundos, surge una pregunta lógica ¿qué nivel de confiabilidad pueden
ofrecer mecanismos menos estructurados que son las certificadoras del mercado voluntario?
5.- Los mercados
voluntarios dependen en gran medida de certificadoras privadas (como Verra o
Gold Standard) que establecen sus propias metodologías, seleccionan auditores y
cobran por cada crédito emitido. Son como ONG que funcionan sin supervisión
estatal y con incentivos que priorizan el volumen de créditos.
III. CREDIBILIDAD DE LAS
CERTIFICADORAS
1.- Como dijimos recién
las certificadoras del mercado voluntario que funcionan sin supervisión y no
tienen validez certificada por ningún organismo de reputación internacional, y
son las que hoy en día promueven que se certifiquen proyectos donde los costos
de certificación y auditorias son astronómicos y en donde prometen un retorno
en miles de millones de dólares, pero en el mundo no se ha escuchado un país o
una empresa que se haya vuelto rico por haber entrado en estas certificaciones.
2.- Hemos leído varias
informaciones en los últimos años donde se hablan de que gran parte de los créditos
de carbono otorgados por algunas certificadoras no representan reducciones
reales en la práctica. Una investigación realizada por prestigiosos medios
internacionales (The Guardian, Die Zeit y SourceMaterial, enero 2023) analizó varios
proyectos REDD+ de una de las certificadores y encontró que más del 90% de sus créditos
emitidos eran "créditos fantasmas”, además que inflaban las supuestas probabilidades
de deforestación y sobreestimaban el promedio de carbono en los sitios de los
proyectos.
3.- Estudios posteriores
(Berkeley Carbon Trading Project, 2023-2025) confirmaron que las ciertas metodologías
de algunas certificadoras permitían reclamar créditos excesivos
sistemáticamente, y por ella las certificadoras han tenido que cancelar
millones de créditos en varios proyectos.
4.-
Y aquí es donde entramos en los detalles reales, es que las certificadoras
ganan más cuanto más créditos emiten, ya que las mismas, en especial las dos más
grandes del mundo, cobran comisiones por emisión de créditos.
5.-
Esto crea un incentivo perverso para el propio sistema de certificación y para
los proyectos, que les sobreestiman en sus créditos y cuanto más créditos
emitan (incluso inflados), más ganan las certificadoras.
6.- Todo esto hace que el
mercado voluntario de carbono hasta ahora no haya ganado la confianza global de
los países y por otro lado existe a nivel global una sobre oferta de créditos
en el mercado de carbono.
7.- En algunos casos,
incluyendo proyectos de Paraguay, ya se han visto como las certificadoras registran
proyectos con volúmenes importantes de créditos, para luego posteriormente
pedir ajustes, cancelar los mismos, o cuestionar el proyecto y dejarlo en
pausa.
8.- En todo ese proceso,
los que ganaron plata son todos los formaron parte del proyecto registrado
mientras los dueños de los proyectos están en total incertidumbre porque no
consiguen vender esos créditos, o los tienen en fases de reevaluación luego de
haber gastado miles de dólares en el registro inicial.
IV. CRISIS GLOBAL –
IMPACTO LOCAL
1.- La crisis que
atraviesa el mercado regulado de carbono europeo no es un hecho aislado en
Europa, pues tiene repercusiones que se sienten en todos lados, incluido
Paraguay.
En nuestro país el mercado de carbono voluntario se está promocionando con mucha
fuerza en los últimos años como una oportunidad de ingresos y como supuestas
rentabilidad superior a la producción misma.
2.- Desde la aprobación
de la Ley 7190/2023 de Créditos de Carbono y su reglamentación posterior, se
han impulsado avances que buscan posicionar al país como un actor atractivo en
el potencial de generar créditos de carbono.
3.- Sin embargo, cuando
el referente global más consolidado en este tema que es la UE enfrenta demandas
de suspensión inmediata, caída de precios, cuestionamientos sobre metas
climáticas y desarrollo del país, surge una reflexión natural para contextos
emergentes.
4.- Si el sistema
obligatorio más experimentado del mundo genera especulación, deslocalización y
revisiones urgentes, pues los esquemas voluntarios, que tienen menos rigor
técnico científico, pueden tener un efecto directo que afecte el interés de los
compradores, hacer bajar los precios y exigir mayor integridad de los créditos.
5.- En Paraguay, donde se
han anunciado algunos proyectos en desarrollo y se habla de potenciales
ingresos significativos, esta coyuntura global invita a evaluar si la promoción
actual realizada refleja las circunstancias reales del mercado de carbono y también
a comprender que cualquier mecanismo de carbono no depende solo de regulaciones
locales bien intencionadas, sino también de la estabilidad y credibilidad del propio
mercado de carbono.
6.- La crisis del comercio de carbono en Europa nos recuerda que el mercado de carbono no puede ser una apuesta única de Paraguay y que se deben traer realismo al tema, ya que el hecho de tener decenas de proyectos certificados no es igual a ingresos realmente generados, y la expectativa entre los precios que citan las certificadoras al inicio de las certificaciones están bastante lejos de lo que el mercado voluntario hoy en día está pagando.
7.- Paraguay puede ser un
ejemplo de transparencia e integridad de los créditos, y la principal tarea
para esto recae en el MADES que tendrá que trabajar en metodologías y registros
solidos de proyectos, los cuales deben demostrar científicamente los créditos
que son generados y no se guie únicamente por intereses de certificadoras que
priorizan su negocio y no el negocio de los que certifican.
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