25 abr 2026

LOS VERDADEROS DUEÑOS DE LOS BOSQUES, LOS PRODUCTORES AGROPECUARIOS – ABRIL 2026

Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC) nos gustaría compartir con ustedes una reflexión sobre este tema que expresamos en el titulo.


I.- INTRODUCCION

Hace unos días el Instituto Forestal Nacional (INFONA) presentó formalmente el Inventario Forestal Nacional 2026. La presentación tuvo un destaque fuerte hacia el rol de las comunidades indígenas como guardianes de los bosques. Todo muy lindo y necesario.

Sin embargo, falto algo importante, el reconocimiento claro y contundente a quien realmente sostiene la mayor parte de los bosques que todavía quedan en Paraguay; los productores agropecuarios de Paraguay en sus propiedades privadas.

II.- CONTEXTO

Paraguay conserva hoy el 44,4% de su territorio con cobertura forestal, es decir, unos 17,76 millones de hectáreas (según la publicación del INFONA). De ese total, el 82,7% corresponde a bosques nativos, concentrados mayoritariamente en la Región Occidental (Chaco).

Y acá viene el dato que casi nunca se resalta en ninguno de los comunicados o declaraciones; cerca del 80% de esos bosques están en manos privadas. No son del Estado ni de comunidades indígenas. Pertenecen a productores que tienen la obligación legal de mantener reservas forestales en sus campos.

Mantener una hectárea de bosque en pie no es gratis. Esa hectárea no se puede usar para ganadería ni a agricultura, actividades que son las que generan ingresos reales al país y a las familias que viven en el campo. Cada hectárea conservada representa un costo de oportunidad concreto; menos producción, menos renta y menos ingresos al país.

Muchos productores cumplen con reservas legales del 25% al 40% según la zona, planes de manejo aprobados por el INFONA y hasta participan en esquemas de pago por servicios ambientales en pos recibir una compensación por el bosque que conservan.

En el período 2022-2023 según el propio INFONA el 87,4% de los cambios de uso de suelo en el Chaco se hicieron legalmente y bajo planes aprobados. Es decir, la gran mayoría de los productores actúa dentro del marco legal, muchas veces más exigente que en otros países de la región.

Mientras tanto, el discurso público de algunas autoridades muchas veces pinta a los indígenas como los únicos “dueños de los bosques” o “los que tienen representatividad” para explicar lo que se debe hacer con los bosques del país, y dejan fuera a los productores con lo cual se genera una sensación injusta y una desconsideración a los verdaderos dueños de los bosques del país.

Nadie niega el rol cultural e histórico de los pueblos indígenas. Tienen derechos constitucionales, merecen titulación de tierras pendientes y su conocimiento ancestral es valioso. Pero la superficie forestal boscosa bajo propiedad indígena (aprox. 700.000 hectáreas) es mucho menor que la que está en manos privadas (aprox. 11.000.000 hectáreas).

La conservación real a gran escala en Paraguay no se sostiene sin el sector privado y a su vez es el productor el que sostiene la conservación. No es casualidad que en los últimos años las principales ONG del país busquen cada vez más alianzas con los productores tanto del Chaco como de la Oriental. Es justamente porque los dueños de los bosques son los productores agropecuarios.

III.- CONCLUSIÓN

Una narrativa desbalanceada termina desincentivando a quien realmente tiene los bosques. Si un productor siente que solo le caen críticas por los medios de prensa y las autoridades no salen a aclarar las circunstancias legales de la producción y tampoco a defender al país, ¿qué incentivo le queda para seguir conservando?

Para acceder a mercados internacionales hoy en día se exige trazabilidad y credibilidad, y terminan siendo las autoridades gubernamentales quienes caen en el discurso de la cooperación por sobre las necesidades del país.

Los bosques paraguayos no se mantienen por romanticismo ni por decreto ni por firmar acuerdos internacionales. Se mantienen porque miles de familias productoras deciden, todos los días, dejar hectáreas sin tocar, pagar impuestos por ellas y renunciar a renta que podrían generar.

Es hora de llamarlos por su nombre: los productores agropecuarios son los principales dueños y sostenedores de los bosques que quedan en Paraguay. Hay que trabajar con quien tiene la tierra, no solo con quienes aparecen en las fotos de eventos que tienen por fin agradar a los donantes.

 

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Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).