Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.;
Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de
Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la
Universidad San Carlos (USC) nos gustaría compartir con ustedes una reflexión
sobre este tema que expresamos en el titulo.
I.- INTRODUCCION
Hace unos días el Instituto Forestal Nacional
(INFONA) presentó formalmente el Inventario Forestal Nacional 2026. La presentación
tuvo un destaque fuerte hacia el rol de las comunidades indígenas como
guardianes de los bosques. Todo muy lindo y necesario.
Sin embargo, falto algo importante, el
reconocimiento claro y contundente a quien realmente sostiene la mayor parte de
los bosques que todavía quedan en Paraguay; los productores agropecuarios de
Paraguay en sus propiedades privadas.
II.- CONTEXTO
Paraguay conserva hoy el 44,4% de su territorio
con cobertura forestal, es decir, unos 17,76 millones de hectáreas (según la publicación
del INFONA). De ese total, el 82,7% corresponde a bosques nativos, concentrados
mayoritariamente en la Región Occidental (Chaco).
Y acá viene el dato que casi nunca se resalta en
ninguno de los comunicados o declaraciones; cerca del 80% de esos bosques están
en manos privadas. No son del Estado ni de comunidades indígenas. Pertenecen a productores
que tienen la obligación legal de mantener reservas forestales en sus campos.
Mantener una hectárea de bosque en pie no es
gratis. Esa hectárea no se puede usar para ganadería ni a agricultura, actividades
que son las que generan ingresos reales al país y a las familias que viven en
el campo. Cada hectárea conservada representa un costo de oportunidad concreto;
menos producción, menos renta y menos ingresos al país.
Muchos productores cumplen con reservas legales
del 25% al 40% según la zona, planes de manejo aprobados por el INFONA y hasta
participan en esquemas de pago por servicios ambientales en pos recibir una
compensación por el bosque que conservan.
En el período 2022-2023 según el propio INFONA el
87,4% de los cambios de uso de suelo en el Chaco se hicieron legalmente y bajo
planes aprobados. Es decir, la gran mayoría de los productores actúa dentro del
marco legal, muchas veces más exigente que en otros países de la región.
Mientras tanto, el discurso público de algunas
autoridades muchas veces pinta a los indígenas como los únicos “dueños de los
bosques” o “los que tienen representatividad” para explicar lo que se debe
hacer con los bosques del país, y dejan fuera a los productores con lo cual se genera
una sensación injusta y una desconsideración a los verdaderos dueños de los
bosques del país.
Nadie niega el rol cultural e histórico de los
pueblos indígenas. Tienen derechos constitucionales, merecen titulación de
tierras pendientes y su conocimiento ancestral es valioso. Pero la superficie
forestal boscosa bajo propiedad indígena (aprox. 700.000 hectáreas) es mucho
menor que la que está en manos privadas (aprox. 11.000.000 hectáreas).
La conservación real a gran escala en Paraguay
no se sostiene sin el sector privado y a su vez es el productor el que sostiene
la conservación. No es casualidad que en los últimos años las principales ONG
del país busquen cada vez más alianzas con los productores tanto del Chaco como
de la Oriental. Es justamente porque los dueños de los bosques son los
productores agropecuarios.
III.- CONCLUSIÓN
Una narrativa desbalanceada termina
desincentivando a quien realmente tiene los bosques. Si un productor siente que
solo le caen críticas por los medios de prensa y las autoridades no salen a
aclarar las circunstancias legales de la producción y tampoco a defender al
país, ¿qué incentivo le queda para seguir conservando?
Para acceder a mercados internacionales hoy en
día se exige trazabilidad y credibilidad, y terminan siendo las autoridades gubernamentales
quienes caen en el discurso de la cooperación por sobre las necesidades del
país.
Los bosques paraguayos no se mantienen por
romanticismo ni por decreto ni por firmar acuerdos internacionales. Se
mantienen porque miles de familias productoras deciden, todos los días, dejar
hectáreas sin tocar, pagar impuestos por ellas y renunciar a renta que podrían
generar.
Es hora de llamarlos por su nombre: los
productores agropecuarios son los principales dueños y sostenedores de los
bosques que quedan en Paraguay. Hay que trabajar con quien tiene la tierra, no
solo con quienes aparecen en las fotos de eventos que tienen por fin agradar a
los donantes.
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