3 jun 2026

HUMEDALES EN PARAGUAY: UNA AGENDA NACIONAL QUE DEBE INTEGRAR CONSERVACIÓN, PRODUCCIÓN Y SEGURIDAD JURÍDICA – JUNIO 2026

Ing. Agr. (M.Sc.) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental (Dr. Honoris Causa) y como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay y Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), considero oportuno hablar sobre los “Humedales” en un contexto donde Paraguay está preparando un Plan Estratégico para el país y por  lo cual debatimos con el Biol. Jorge Martínez Trabuco – especialista en temas ambientales – y queremos exponer algunos puntos que nos parecen importantes para sumar a la discusión sobre este tema.


I.- HUMEDAL NO ES LO MISMO QUE SITIO RAMSAR

1.- Un primer punto que debe aclararse es que no todo humedal existente en el país es automáticamente un Sitio Ramsar. La Convención Ramsar tiene una lista formal de Humedales de Importancia Internacional, designados específicamente por cada país.

2.- Por tanto, que una propiedad tenga una zona baja, inundable, estacionalmente saturada de agua o con características de humedal no significa que automáticamente quede sometida al mismo tratamiento que un Sitio Ramsar, ni que deba ser considerada un área intangible o excluida de toda actividad productiva.

3.- En los últimos años estamos viendo como algunos bancos adoptan decisiones sin comprender los aspectos técnicos, legales y de manejo asociados a un humedal, a un Sitio Ramsar o inclusive a propiedades con valores ambientales. Prácticamente interpretan que estas zonas son zonas de riesgo y con una visión simplista condicionan el acceso al crédito y terminan castigando al propietario que conserva un sitio.

4.- Es por ello que hoy tenemos propietarios de esos sitios Ramsar en Paraguay que hoy están iniciando los trámites para salir de esta lista y no porque ya no deseen conservas estos sitios sino porque el sistema bancario y financiero empieza a tratarlos injustamente como propiedades de mayor riesgo.


4.- Este es un mensaje muy peligroso para la política ambiental del país, ya que el Banco da un mensaje errado donde comunica que mantener un humedal, bosque, cauce o un área de valor ambiental dentro de una propiedad se podria convertir en una traba para acceder al financiamiento.

5.- Estos estigmas negativos que fueron creados en el sistema bancario, y que nacieron por presión interesada de algunas ONG para el propio Banco Central del país, en vez de promover la conservación o construir incentivos y reglas claras, hoy promueven bloqueos a créditos para quienes conservan estos ecosistemas valiosos dentro de sus propiedades.

II.- EL EUDR Y LA FUTURA PRESIÓN SOBRE OTROS ECOSISTEMAS

1.- El segundo punto que Paraguay debe mirar con atención especial es el Reglamento 1115. Esta norma europea incluye soja, carne bovina, madera, y hace mención que estos productos no deben provenir de áreas deforestadas o degradadas. Es decir, en su aplicación actual el eje principal está puesto en los bosques.


2.- Sin embargo, el propio diseño de este reglamento deja abierta la posibilidad de ampliar su alcance hacia otros ecosistemas naturales de alto valor de carbono o biodiversidad, e incluso ya cita a los humedales como un futuro eje adicional prioritario.

3.- Para Paraguay, este punto es estratégico, porque cualquier inventario nacional o mapa de humedales o clasificación de áreas sensibles, podría terminar siendo utilizado más adelante como referencia por la propia Unión Europea para condicionar la producción de ciertas zonas del país.

4.- Es por ello que el país y las instituciones gubernamentales deben actuar con mucha prudencia y no estar dibujando en papel ideas que no tengan sustento real, que a futuro puedan ser una futura barrera contra quienes producen y conservan dentro de la legalidad.

III.- EL RIESGO DE IMPORTAR CATEGORÍAS SIN ADAPTAR A LA REALIDAD NACIONAL

1.- Uno de los mayores riesgos de esta discusión es importar categorías ambientales o interpretaciones internacionales sin adaptarlas a la realidad productiva, jurídica e hidrológica del Paraguay. En algunos debates locales se escucha afirmar que “en un humedal no se puede hacer nada porque Ramsar prohíbe”, pero esa afirmación es técnicamente incorrecta.

2.- Primero, porque no todos los humedales del país están bajo el paraguas de la Convención Ramsar como Sitios de Importancia Internacional. Segundo, porque incluso en aquellos casos donde exista una designación Ramsar, la Convención no plantea la prohibición absoluta de la producción, sino la conservación y el uso racional de los humedales.


3.- El ejemplo más claro es la producción de arroz. El propio material de referencia sobre Ramsar recuerda que el arroz es una especie común de los humedales y constituye el principal alimento de más de la mitad de la humanidad. Además, la Convención utiliza una definición amplia de humedales que incluso incluye sitios artificiales como arrozales, estanques piscícolas, embalses y salinas.

4.- Por tanto, no se puede sostener seriamente que Ramsar sea sinónimo de prohibición productiva, cuando el propio enfoque internacional reconoce actividades humanas y sistemas productivos vinculados al agua dentro de la discusión sobre humedales.

5.- La existencia de un humedal no debe utilizarse automáticamente para bloquear inversiones, impedir actividades lícitas o descalificar sistemas productivos como el arroz, que históricamente se desarrollan en ambientes asociados al agua.

IV. UNA AGENDA NACIONAL, NO UNA AGENDA IMPUESTA

1.- El Plan Estratégico de Humedales puede ser una oportunidad para que Paraguay ordene mejor su información ambiental de los recursos hídricos, fortalezca sus capacidades técnicas y defina criterios propios para la gestión de estos ecosistemas.

2.- Sin embargo, ese proceso debe construirse como una agenda nacional, no como una agenda importada o impuesta desde visiones externas que muchas veces no comprenden la realidad productiva, jurídica e hidrológica del país.


3.- Paraguay necesita conocer sus humedales, pero no necesitamos que un inventario o guía técnica se transformen en una nueva capa de restricciones sobre la producción agropecuaria.

4.- La política de humedales debe reconocer que en el territorio paraguayo conviven ecosistemas naturales, sistemas productivos, propiedades privadas, comunidades locales, infraestructura, inversiones y actividades agropecuarias legítimas.

 

5.- Por eso, cualquier definición, clasificación o delimitación debe realizarse con participación real de los propietarios, productores, gobiernos locales, instituciones técnicas y sectores afectados. No corresponde que se identifiquen “humedales de alto valor”, “áreas sensibles” o “zonas prioritarias” dentro de inmuebles privados sin consulta, sin validación en campo, sin claridad jurídica y sin explicar previamente cuáles serán las consecuencias prácticas de esa clasificación.

6.- Una agenda nacional de humedales debe partir del principio de uso racional, seguridad jurídica, respeto a la propiedad privada y compatibilidad entre producción y conservación. Si el país va a construir una política pública sobre humedales, debe hacerlo con ciencia, participación y soberanía técnica.

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Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).