17 jun 2026

MERCADO DE CREDITOS DE CARBONO: LA REALIDAD GLOBAL DEBE ORIENTAR EL CAMINO A CONSTRUIR – JUNIO 2026

Ing. Agr. (M.Sc.) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental (Dr. Honoris Causa) y como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay y Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), considero oportuno analizar la situación como avances y retroceso del Mercado de Créditos de Carbono en Paraguay.


I.- INTRODUCCION

Desde hace varios años hemos venido sosteniendo que el mercado de carbono puede ser una oportunidad para algunos particulares, un negocio para algunos, pero de ninguna forma una esperanza de recaudar más en el país y menos aun competir con lo que genera el sector agroproductivo del país.

Hemos leído una publicación periodística reciente donde exponen ciertos datos que nos parece que están sobredimensionados, se mezclan diferentes temas o se hablan de ingresos siderales.

https://www.abc.com.py/negocios/2026/06/16/de-us-10-millones-a-us-500-millones-en-creditos-de-carbono-es-la-meta-del-sector/

Ante ello consideramos nuevamente expresar nuestra opinión y visión sobre este tema particular.

II.- ANALISIS

Según la publicación, en Paraguay ya se tendría operaciones estimadas entre 10 y 20 millones de dólares, y que el sector tiene una meta de alcanzar entre 300 y 500 millones de dólares anuales en los próximos años.

Al mismo tiempo, se mencionan cifras globales sobre el mercado de carbono, incluyendo los más de 107.000 millones de dólares asociados al mercado regulado, que no es lo mismo que mueve el mercado voluntario.

Desde la aprobación de la Ley Nº 7190/23 Ley de Créditos de Carbono, se instaló la idea de que Paraguay por tener bosques, energía limpia, potencial forestal y una ley específica, podía convertirse rápidamente en un receptor de millones o incluso miles de millones de dólares.

Sin embargo, a casi tres años de la ley y luego de su reglamentación, todavía no existe una demostración pública suficiente de que esos ingresos hayan llegado de manera verificable al país, a los propietarios, a comunidades, al Estado o a sectores productivos.

El debate se vuelve más delicado cuando se anuncian cifras como 10, 20, 300 o 500 millones de dólares sin explicar con precisión cuáles son los proyectos, cuántos créditos fueron emitidos, en qué registros fueron asentados, quiénes fueron los compradores, a qué precio se realizaron las operaciones, si se trató de ventas efectivas, preventas, valorizaciones futuras, compromisos de compra o simples estimaciones comerciales.

En materia de carbono, esas diferencias no son detalles menores, no es lo mismo un proyecto en desarrollo que un proyecto certificado, no es lo mismo un crédito potencial que un crédito emitido, no es lo mismo un crédito emitido que un crédito vendido, no es lo mismo un crédito vendido que un crédito retirado, y No es lo mismo una valorización comercial que dinero efectivamente ingresado, y por último no es lo mismo una expectativa de ingresos que el ingreso real obtenido.

III.- DATOS INTERNACIONALES RECIENTES

Hemos revisado un informe internacional bastante interesante denominado “Informe sobre el estado del mercado voluntario de carbono (SOVCM) en 2025”,

https://www.ecosystemmarketplace.com/publications/2025-state-of-the-voluntary-carbon-market-sovcm/

Y en el mismo se menciona que el mercado voluntario de carbono cayó nuevamente en 2024 y que el valor total reportado fue de USD 535 millones, un 29% menos que en 2023. Además, el precio promedio fue de USD 6,34 por tonelada de COeq y el volumen transado fue de 84,4 millones de tonelada de COeq.

Por otro lado, existen otros reportes como los del Banco Mundial que habla sobre estado y las tendencias de la fijación de precios del carbono en el cual se afirma se afirma que hay más oferta que demanda global de créditos no retirados de casi 1.000 millones de toneladas, es decir, proyectos que no concretan la venta de sus créditos.

https://www.worldbank.org/en/publication/state-and-trends-of-carbon-pricing

Además, Ecosystem Marketplace reportó en 2026 que solo 6% de las consultas de compradores se convierten en negocios, lo que muestra que hay un interés exploratorio, mucho discurso comercial pero muy poca transacción efectiva.

O sea, una cosa es tener reuniones, memorandos, proyectos, discursos y presentaciones y otra cosa muy distinta es que entre dinero real al país, al productor o al propietario.

A nivel mundial, los datos obligan a ser prudentes. Si todo el mercado mundial de créditos de carbono maneja entre 1000-1400 millones, nos preguntamos de donde nace la expectativa de que un solo país como Paraguay pueda captar 300 o 500 millones de dólares anuales en el corto plazo, seria casi manejar el 50% del mercado mundial de créditos de carbono, lo cual realmente es una utopía.

Por otro lado, utilizar como referencia los 107.000 millones de dólares del mercado regulado global puede inducir a confusión. Esa cifra corresponde principalmente a sistemas de comercio de emisiones y impuestos al carbono, que son generados más bien por países que tienen exigencias obligatorias o impuestos a las emisiones.

Y a nivel internacional el mercado regulado no es el mismo universo que la venta de créditos voluntarios forestales, REDD+, agropecuarios o de restauración que Paraguay suele presentar como oportunidad.

Mezclar mercado regulado y mercado voluntario, impuestos al carbono, permisos de emisión y resultados de mitigación transferibles solo sirve para agrandar la percepción de oportunidad, pero no ayuda a construir una discusión seria.

Ley Nº 7190/23 ofrece un criterio de transparencia que debería cumplirse con rigor y si se afirma que Paraguay ya concretó operaciones por 10 o 20 millones de dólares, corresponde que esa información pueda ser verificada públicamente: proyecto, titular, cantidad de créditos, estándar, comprador, monto, fecha, registro, tipo de operación y destino de los recursos, en el registro de carbono que la propia ley creo.

Si las operaciones existen, debería estar registrado en el registro de carbono, caso contrario parece que se habla de especulación con estos proyectos. Y si los montos anunciados son estimaciones también debe decirse claramente ya que no corresponde presentar proyecciones como si fueran resultados consolidados.

La Ley de Créditos de Carbono puede ser una herramienta útil, pero no es una fábrica automática de dólares. La ley ordena, registra, regula y da marco jurídico. No crea demanda internacional, no garantiza precios altos, no certifica por sí sola la calidad de los proyectos y no asegura que los compradores aparezcan. Mucho menos garantiza que el país recibirá cientos de millones de dólares por el solo hecho de tener una norma aprobada.

Por eso, frente a nuevos anuncios y metas cada vez más ambiciosas, corresponde insistir en una pregunta básica: ¿dónde están los millones? No en el discurso, no en las proyecciones, no en el potencial, no en las presentaciones, sino en operaciones reales, trazables, verificables y beneficiosas para el país.

En carbono, la diferencia entre oportunidad y engaño está en la evidencia. Y si Paraguay quiere ser tomado en serio, debe dejar de sobredimensionar el discurso y empezar a demostrar resultados. 

Una cosa es reconocer que existe la posibilidad de que algunos proyectos ingresen al mercado de carbono y otra muy distinta es convertir esta oportunidad de pocos en una promesa de riqueza para el país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).