24 jun 2026

UNA POSICION NACIONAL REPRESENTA LA VISION PAIS, DEBE SER PARTICIPATIVA Y NO IMPONER TERMINOS IMPORTADOS - 2026

Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), deseamos compartir  con ustedes una conversación que mantuvimos con el Biólogo Jorge Martínez  Especialista en temas de Sostenibilidad, unos comentarios sobre “UNA POSICION NACIONAL REPRESENTA LA VISION PAIS, QUE DEBE SER PARTICIPATIVA Y NO IMPONER TERMINOS IMPORTADOS”.


Los informes que el país debe presentar sobre Biodiversidad, para las COP de Desertificación y Cambio Climático representan una oportunidad importante para que el Paraguay exponga ante la comunidad internacional su visión sobre desertificación, degradación de tierras, sequía, restauración, seguridad alimentaria, suelos, pastizales, producción sostenible, conservación y resiliencia climática.

Sin embargo, esta oportunidad también puede transformarse en un riesgo si los documentos nacionales son construidos de manera cerrada, inconsulta o bajo la influencia predominante de discursos internacionales que no necesariamente responden a la realidad productiva, jurídica, territorial y social del Paraguay.

Praguay tienen una historia muy buena de cumplir con las convenciones internacionales y con sus compromisos asumidos en diferentes planes. El problema surge cuando determinadas agencias de cooperación, consultorías externas o equipos técnicos sectoriales pretenden instalar sus propias visiones como si fueran automáticamente la posición del estado paraguayo, utilizando lenguajes globales que muchas veces no reflejan la realidad nacional.

EL PUNTO FOCAL COORDINA, PERO NO SUSTITUYE AL PAÍS

Existen instituciones gubernamentales que tienen el carácter de autoridad de aplicación o punto focal nacional de algunas convenciones internacionales. Estas cumplen un rol institucional altamente relevante dentro de la construcción de cualquier documento país o posiciones nacionales.

Ser punto focal o autoridad de aplicación no significa tener exclusividad sobre la definición de un documento o posición nacional que el país debe mostrar al extranjero, ya que esta debe ser construida con consultas previas, suma de consensos y discusiones técnicos políticas para convertir nuestras circunstancias en posiciones objetivas ajustadas a la realidad nacional

En el caso de una posición país debe ser justamente eso: una posición del país. No puede ser el resultado de una sola oficina, de una sola mirada sectorial ni de un documento preparado para cumplir con agendas internacionales prediseñadas.

Los documentos del país y una posición nacional deben precautelar que el contenido no incida sobre definiciones nacionales sobre el uso de la tierra, la producción agropecuaria, la propiedad privada, el acceso al financiamiento, el ordenamiento territorial, las metas de restauración, los compromisos ambientales y la imagen internacional del Paraguay.

El Paraguay debe participar de cada reunión internacional con posiciones claras, de consenso, documentos validados y validados por instituciones competentes de cada área, ya sea el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el INFONA, SENACSA, INDERT, SENAVE, INE, etc. así también deben ser consultados los gobiernos locales, la academia, los gremios productivos y otros actores relevantes que pueden aportar a las discusiones.

NO TODO LENGUAJE INTERNACIONAL REPRESENTA LA REALIDAD PARAGUAYA

En los últimos años se ha vuelto frecuente que determinados conceptos globales ingresen a la discusión nacional sin suficiente adaptación local. Términos como “neutralidad de la degradación de la tierra”, “restauración”, “Otras Medidas Efectivas de Conservación(OMEC)”, “corredores”, “metas post-2030”, “soluciones basadas en la naturaleza”, “carbono del suelo”, “enfoques de paisaje” o “planificación territorial” pueden tener utilidad técnica, pero también pueden ser utilizados de manera imprecisa para justificar restricciones, nuevas obligaciones o condicionamientos que no fueron discutidos internamente.

El Paraguay tiene una realidad propia, ya que siendo un país agroproductivo, cuyo desarrollo depende de la agricultura, la ganadería y la producción forestal, no se pueden importar conceptos que contravengan la realidad jurídica del país.

Y cuando uno analiza la degradación del suelo o de la tierra, tierras degradadas y otros, hay que tomar en cuenta varios indicadores, pero principalmente a la población que vive y mantiene productivo esos ambientes.

Cuando se importan categorías internacionales sin adaptación, se corre el riesgo de construir diagnósticos equivocados. Y cuando esos diagnósticos equivocados son incluidos en documentos oficiales, o declarativos como una “posición nacional”, el país termina aceptando narrativas que después influyen en los temas de comercio internacional y en las propias políticas públicas.

EL RIESGO DE DECLARAR AL PARAGUAY COMO PAÍS DEGRADADO SIN DATOS NACIONALES SUFICIENTES

Uno de los aspectos más sensibles es el uso de datos globales o modelos internacionales para estimar degradación de tierras. Estos instrumentos pueden ser útiles como referencia inicial, pero no pueden reemplazar los datos nacionales, la validación de campo, el conocimiento técnico local ni la información generada por las instituciones paraguayas.

Por ejemplo, definir la degradación de la tierra en Paraguay, bajo conceptos de otros países, con mapas globales de escala mundial, sensores remotos, algoritmos o plataformas elaboradas fuera del país, pueden dar como resultado informaciones totalmente equivocados de la realidad paraguaya.

Paraguay necesita verificar, contrastar y validar cualquier resultado con información nacional, censos agropecuarios, datos de cobertura forestal, productividad, suelos, uso agropecuario, hidrología, incendios, sequías, manejo de pasturas, sistemas agrícolas y realidades regionales.

Presentar porcentajes de degradación sin la debida validación nacional puede ser extremadamente peligroso y puede dejar la imagen que Paraguay tiene una condición crítica de degradación de tierras, sin exponer adecuadamente que la información o metodología global no está ajustada a la realidad local.

Ese tipo de afirmaciones puede luego ser utilizado por bancos, aseguradoras, cooperantes, compradores internacionales, certificadoras o reguladores externos para imponer nuevas condiciones al productor paraguayo.

LA PRODUCCIÓN CULPABLE POR DEFECTO

Otro problema de fondo es la tendencia de ciertos documentos internacionales a presentar la producción agropecuaria como causa principal de los problemas ambientales. Esta mirada es totalmente incompleta para el Paraguay, pero muchas agencias de cooperación intentar imponer estas definiciones en los proyectos a nivel nacional.

La agricultura, la ganadería y el sector forestal son parte central de le economía del país y también forman parte central de la sostenibilidad del país.

En Paraguay existen prácticas ampliamente difundidas como la siembra directa, la rotación de cultivos, la conservación de suelos, los sistemas silvopastoriles, la reserva legal de bosques, la protección de cauces hídricos, la producción sobre pasturas implantadas y naturales, y distintos esquemas de cumplimiento ambiental.

Además, el país cuenta con normas nacionales que ya establecen restricciones y obligaciones claras, como la prohibición de cambio de uso de la tierra en la Región Oriental y la exigencia de mantener importantes porcentajes de cobertura boscosa en propiedades del Chaco.

Por tanto, no corresponde importar un discurso que parte de la sospecha sobre el productor y adoptar y aprobar proyectos que parten de la idea que el productor paraguayo es un agresor a la naturales y que la producción de commodities como soja y carne deben ser controlados.

El productor es quien vive en el territorio, invierte en el territorio, produce alimentos, genera empleo,, construye escuelas, paga maestros, invierte en centros de salud, contrata enfermeros, médicos, arregla los caminos, captura agua para los animales y vida silvestre, conserva los recursos naturales,  y sostiene gran parte de la economía nacional.

LA RESTAURACIÓN NO PUEDE CONVERTIRSE EN UNA NUEVA FORMA DE RESTRICCIÓN TERRITORIAL

El concepto de restauración de tierras degradadas puede ser positivo cuando se aplica correctamente. Pero también puede transformarse en una herramienta problemática si se utiliza para justificar restricciones sobre propiedades privadas sin consulta, sin compensación, sin base técnica y sin respeto al marco legal nacional.

No se puede seguir clasificando áreas desde un escritorio como “prioritaria para restauración” o “prioritaria para la conservación” o transformarles en áreas protegidas por sus condiciones de alto valor.

No toda zona con valor ambiental o de biodiversidad debe ser tratada como si fuera incompatible con la producción agropecuaria, asi como no toda variación de cobertura vegetal significa degradación y no todo cambio de uso permitido por la ley puede ser interpretado como impacto negativo.

El ordenamiento territorial debe respetar la Constitución, la propiedad privada, las leyes nacionales y las competencias institucionales. No puede convertirse en una vía indirecta para imponer limitaciones que no fueron establecidas por ley.

En Paraguay ya hemos visto cómo ciertas categorías ambientales, mal comunicadas o interpretadas, terminan generando restricciones crediticias, inseguridad jurídica o temor en los propietarios.

Por eso, cualquier discusión sobre degradación de tierras, restauración o neutralidad debe hacerse con máxima prudencia técnica y jurídica.

LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL DEBE APOYAR, NO DIRIGIR LOS DOCUMENTOS NI LA POSICIÓN DEL PAÍS

La cooperación internacional puede aportar conocimientos, financiamiento, metodologías y asistencia técnica. Pero su rol debe ser de apoyo, no de conducción política del país.

El Paraguay debe evitar que las agencias de cooperación definan el lenguaje, las prioridades y los compromisos nacionales desde una lógica externa. Muchas veces estas agencias traen enfoques prediseñados que responden más a agendas globales que a necesidades locales.

Luego esos enfoques son incorporados en documentos nacionales, actas, informes, estrategias, planes y proyectos, hasta terminar presentándose como si hubieran surgido de un consenso interno a nivel nacional.

Ese mecanismo que la cooperación internacional está promoviendo silenciosamente debe ser revisado. No se puede permitir que la cooperación internacional a través  de sus proyectos o financiamiento hagan maniobras en los procesos de construcción de posiciones nacionales para dejar asentadas sus propias visiones, sin tener en cuenta las realidades del país y desplazando a los actores nacionales que verdaderamente conocen el territorio.

El Paraguay necesita cooperación, pero no tutoría. Necesita asistencia técnica pero no imposición, hay que seguir participando en las discusiones globales pero desde una posición soberana.

POSICIONES NACIONALES EQUILIBRADAS

El Paraguay debe participar de las COP de desertificación, cambio climático y biodiversidad, pero con una posición firme, clara y equilibrada. Debe reafirmar sus compromisos con las convenciones pero también debe defender su realidad nacional, su modelo productivo sostenible, su seguridad alimentaria, sus derechos de propiedad, sus leyes internas, sus productores y su soberanía para definir sus propias prioridades de desarrollo.

Además, hay que dejar claro que ninguna meta internacional puede imponerse sin datos nacionales, sin validación técnica, sin financiamiento, sin gradualidad y sin participación de los actores afectados.

En este proceso se puede trabajar con la cooperación internacional, pero no se puede permitir que la cooperación escriba la posición del país y modele los conceptos que jurídicamente no son vinculantes para el país.

No se puede ser crear una posición nacional elaborada entre funcionarios de un solo ministerio junto con agencias de cooperación y sin la participación de los sectores afectados en los objetivos y discursos.

Los puntos focales de la convención deben coordinar el proceso técnico, pero la coordinación no implica imponer ni tampoco otorga exclusividad sobre las declaraciones del país.

 

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Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).