5 ago 2026

EL DEBATE AMBIENTAL QUE ALGUNOS AMBIENTALISTAS NO QUIEREN DEBATIR – 5 - AGOSTO - 2026 Cuando conservar se convierte en un negocio y desarrollar el país pasa a ser una amenaza

 Ing. Agr. (M.Sc.) (H.Cs) Alfredo S. Molinas M.; Como Asesor Agroambiental, como Ex ministro de Ambiente y Ex Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Actualmente Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), deseamos compartir  con ustedes una reflexión sobre la nueva Política Ambiental Nacional, en cumplimiento de la Gestión Ambiental del  Paraguay.


 I.- INTRODUCCION

1.- En Paraguay existe un debate ambiental que determinados sectores prefieren evitar. No se trata de discutir si debemos proteger los bosques, conservar la biodiversidad o utilizar responsablemente los recursos naturales.

2.- Sobre esos objetivos existe un consenso mucho más amplio del que algunos quieren admitir, tanto es asi que las ONG buscan aliados productores, pero públicamente se manifiestan contra ellos.

3.- Por ello, el verdadero debate consiste en determinar quién define el modelo ambiental y sostenible del país, con qué legitimidad lo hace, quién financia esas decisiones y cuáles son sus consecuencias para las personas que viven, trabajan y producen en el campo.

4.- Durante años, algunas ONG se han presentado como representantes de la sociedad civil en materia ambiental y asi es que participan en la elaboración de políticas, planes, estrategias, proyectos y compromisos internacionales.

5.- Sin embargo, cuando los productores, propietarios, comunidades locales o sectores económicos cuestionan sus propuestas, la respuesta no va por la ciencia sino que se los descalifica y los tildan como enemigos del ambiente, negacionistas o defensores de intereses económicos.

6.- Ese mecanismo empobrece deliberadamente el debate y divide artificialmente a la sociedad entre quienes supuestamente “defienden la naturaleza” y quienes pretenden “destruirla”. Y con ello evitan debatir la verdadera cuestión y es saber si las propuestas ambientales son compatibles con la realidad económica y social del Paraguay y saber si las políticas ambientales son sostenibles.

II.- EL CHACO NO PUEDE SER UN MUSEO FINANCIADO DESDE EL EXTERIOR

1.- El Chaco paraguayo suele ser el principal escenario de esta confrontación. Desde ciertas oficinas y ONG se lo describe como un territorio que debería permanecer prácticamente inmóvil e inalterado, y dan a entender que toda transformación productiva constituye una destrucción ambiental.

2.- Esa visión ignora que en el Chaco existen poblaciones, comunidades indígenas, productores, trabajadores, municipios y familias que necesitan caminos, energía, agua, salud, educación, conectividad, empleo e inversiones.

3.- Muchas ONG promueven la discusión de “producción o naturaleza”, pero no entran en los detalles de hablar dónde, cómo y en qué condiciones puede desarrollarse una actividad. Y que actividades son compatibles con el desarrollo del Chaco.

4.- Presentar cualquier aprovechamiento productivo como una amenaza puede resultar útil para construir campañas internacionales, captar atención y justificar nuevos proyectos de cooperación. Pero no ofrece soluciones para las necesidades concretas de la población chaqueña.

5.- Y aquí aparece la pregunta realmente incómoda para muchas ONG ¿qué ocurriría con determinadas organizaciones si el Chaco dejara de ser presentado permanentemente como un territorio amenazado y comenzara a ser reconocido como una región capaz de combinar producción, conservación e infraestructura?

III.- CUANDO EL PROBLEMA AMBIENTAL TAMBIÉN FINANCIA A QUIEN LO DENUNCIA

1.- Las ONG pueden realizar aportes importantes en la conservación, pero en temas de desarrollo no tienen conocimiento. Es por ello por lo que les resulta más conveniente la persistencia del problema antes que la búsqueda de una solución.

2.- Muchas iniciativas de cooperación necesitan identificar amenazas, territorios vulnerables, ecosistemas en riesgo y conflictos ambientales para justificar proyectos, presupuestos, consultorías y estructuras administrativas. Por ello, cuanto más grave e irreversible se presenta la situación del país, mayores pueden ser las posibilidades de obtener nuevos recursos.

3.- Por ello el Desarrollo del Chaco presenta un Conflicto de Interés para las ONG, ya que una ONG que recibe financiamiento vinculado con la conservación de un territorio vería apeligrar su financiamiento si el territorio es sostenible.

4.- Da gracia ver que ONG que promueven la absoluta conservación del Chaco hoy en día se presentan como gestores del Ordenamiento Territorial y financian planes de ordenamiento para el desarrollo del Chaco pero en el proceso de socialización quieren tener la última palabra sobre el modelo de desarrollo aplicable en ese territorio.

5.- No puede aceptarse que quienes poseen intereses institucionales y financieros sean considerados interlocutores neutrales, mientras que los productores son descalificados por el solo hecho de tener intereses económicos.

IV.- LA TERCERIZACIÓN DE LA POLÍTICA AMBIENTAL

1.- Una responsabilidad especial corresponde al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) que maneja una parte considerable de la cooperación ambiental que llega al país y que las ejecuta mediante proyectos, agencias internacionales, organismos y organizaciones no gubernamentales.

2.- El MADES debe prestar especial atención que todas estas agencias y organismos internacional asi como ONG en vez de reforzar la capacidad del Estado y comiencen a sustituir a la misma queriendo imponer sus dogmas e ideas asi como sus objetivos. Un ejemplo de esto es lo que las ONG han logrado con el Banco Central del Paraguay donde han logrado permear en las políticas financieras del país y lo mismo quieren buscar hacer con la política ambiental.

3.- No se puede permitir que la Política Ambiental del Paraguay se tercerice en y que las ONG tomen el poder cuasi ejerciendo el rol gubernamental y queriendo imponer sus ideologías y no guiándose por el marco legal país.

4.- Además, en los últimos años los proyectos han dado mas espacios a las propias ONG y restringiendo a los sectores productivos, gobiernos locales y comunidades a únicamente formar parte de los talleres de socialización cuando las decisiones principales ya fueron tomadas.

V.- LA CENSURA DISFRAZADA DE AMBIENTALISMO

1.- Existen actores ambientalistas que no quieren mantener un debate porque su discurso depende de una superioridad moral previamente construida. Se presentan como defensoras exclusiva de la naturaleza y cualquier cuestionamiento lo publicitan como un ataque al ambiente.

2.- Así se reemplaza la evidencia por etiquetas. No se responde si una medida es técnicamente viable, si tiene sustento jurídico, cuánto cuesta, quién la financiará o cuáles serán sus consecuencias sociales. Simplemente se desacredita al interlocutor, principalmente al productor.

3.- Discutir una política ambiental no significa rechazar la protección ambiental. Cuestionar el destino de la cooperación no significa oponerse a la cooperación. Defender la producción tampoco implica justificar la ilegalidad. Y porque precisamente porque los recursos naturales son importantes, las políticas deben poder ser examinadas, cuestionadas y corregidas.

VI.- EL DEBATE QUE PARAGUAY NECESITA

1.- Paraguay necesita abandonar la falsa elección entre desarrollo y conservación. Tiene derecho a construir un modelo propio basado en su legislación, sus capacidades, su estructura productiva y las necesidades de su población.

2.- ONG que hablan de transparencia pero no quieren mostrar sus fuentes de financiamiento ni la lista de sus cooperante, sin embargo, intervienen directamente en la política ambiental y hacen un lobby en el propio congreso nacional.

3.- El ambiente no puede utilizarse como argumento para inmovilizar el desarrollo, hacer museos en los territorios, silenciar opiniones o mantener indefinidamente una estructura de proyectos que se alimenta de los problemas que afirma querer solucionar.

4.- La conservación debe contribuir al bienestar y al desarrollo del país, no convertirse en una actividad que solo beneficia a quienes administran su discurso. Ese es el debate que algunos pseudo ambientalistas no quieren debatir. Y precisamente por eso, es el debate ambiental que Paraguay necesita.

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Medio Ambiente

El medio ambiente debe ser considerado como parte integral y armónica del conjunto de tareas que garanticen el desarrollo sostenible de un país como Paraguay (Molinas 2006).

El problema de la sostenibilidad es en el fondo un problema de desarrollo, de erradicación de la pobreza, de educación colectiva, de mentalidad y hábitos sociales, de cultura política, de mecanismos institucionales que incorporen la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, de nuevas formas de producir y de consumir, de equidad y cooperación en las relaciones internacionales, se trata, en suma, de colocar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones, porque si las personas no están protegidas, la naturaleza tendrá, entonces, pocas oportunidades.

Para avanzar verdaderamente hacia el desarrollo sostenible debemos asumir nuestra responsabilidad local con enfoque global en la lucha que la humanidad esta encarando por preservar en el largo plazo los ciclos vitales de la vida de los que depende la existencia misma del ser humano sobre la tierra, debemos hacer un esfuerzo local con perspectiva global (Molinas 2008).